miércoles, 1 de abril de 2026

La casa perfecta

 

Ana solo quería vivir una vida sencilla: estar junto a su pequeño, pasear en bote por las aguas cristalinas del lago, ver a su esposo José pescando, compartir confidencias y risas junto al fuego, recogiendo moras silvestres…

En cambio José soñaba con algo más grande.

Quería una casa enorme, espaciosa, llena de comodidades...
Así que se puso a ello.

Cada día después de su trabajo, seguía con otros encargos, muchas veces (demasiadas) hasta las tantas de la noche.

Así fueron pasando los años hasta que al fin compro un terreno y se puso a construir la casa de sus sueños. Ana siempre le decía que no trabajará tanto, que salieran a pasear, que estuviera más tiempo en casa con el niño y con ella... no necesitaban tanto.

José solo pensaba en un futuro perfecto, en su mansión llena de objetos y su familia sentada alrededor de una mesa perfecta...Hasta que un día por fin llego su momento soñado: “había conseguido su sueño”.
Llegó a casa emocionado y feliz por haber terminado su proyecto llamando a su esposa y a su hijo…

Solo respondió el silencio.

Una casa vacía.

Y una nota:
-”José, amor…

En la nevera está la cena, solo tienes que calentarla en el micro.

Sé que estás a punto de terminar esa preciosa casa tuya, disfrútala; disfrútala y sé feliz en ella.

Nosotros nos hemos ido a casa de mi madre.

Me duele quedarme en un lugar lleno de recuerdos de cuando éramos felices,,, pero también de ausencias, de llantos, de ver crecer a nuestro querido hijo con un padre ausente, de envejecer sola, de amor no correspondido…

José, te amo tanto como el primer día. Pero te perdí hace ya mucho tiempo.

Yo lo tenía todo y sin embargo tú querías más, no tenías bastante con esta familia humilde, cuando a mi me sobraba el mundo solo con mirarte.

Pero hoy sé que merezco mucho más que migajas, merezco alguien que elija cada día como prioridad, no como premio de consolación.

¡Cuídate por favor!”
José se quedo de pie, en silencio en medio y entonces

lo entendió:

Había construido una casa… pero había perdido un hogar.


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).



viernes, 27 de marzo de 2026

CUIDA TU JARDÍN INTERIOR

 

CUIDA TU JARDÍN INTERIOR 🌱



En mi quince cumpleaños, mamá me hizo un regalo muy especial… aunque en ese momento, para mí, fue un poco tonto.
Me regaló una semilla. ¿Una semilla? Sí… una semilla.
Ni siquiera sabía de qué era.
Pero sus instrucciones fueron muy claras:
-“Plántala, riégala y hazte responsable de ella”.
Sin entender mucho, pero viendo la ilusión en sus ojos, le hice caso.
La planté… la regué… y esperé.
Pasaron los días… las semanas… y no salía nada.
Empecé a dudar:
-“Quizás no sé plantarla… quizás no la estoy cuidando bien…”
Cuando se lo dije, ella solo respondió:
-“Sigue cuidándola”.
Y así lo hice…
aunque con poca paciencia, algo de descuido, mucha ansiedad y muchas, muchas dudas.
Hasta que un día, sin aviso…
un pequeño brote asomó por la tierra 🌱
Mamá tenía razón.
Corrí emocionada a enseñárselo.
Era tan pequeñito… pero para mí, era enorme.
Ella sonrió y me dijo:
-“¿Ves? La paciencia, el cuidado y la constancia son la clave.
Lo más valioso no se ve de inmediato.
Nosotros somos como esa pequeña hoja…
antes de florecer por fuera, necesitamos crecer por dentro.
Por eso, nunca olvides cuidar tu jardín interior…
Incluso cuando parezca que no pasa nada.
Incluso cuando pierdas la paciencia.
Incluso cuando no veas resultados.
Porque cuando hay amor, constancia y cuidado… el fruto siempre aparece.
Y siempre te sorprende.” ✨

Esa lección siempre ha permanecido en mi interior, es más cuando estoy triste, con problemas, sin rumbo… salgo al jardín y allí esta aquella pequeña semilla, hoy convertida en un robusto árbol recordándome el mejor regalo y lección de mi vida.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).



martes, 24 de marzo de 2026

No dejes de soñar

 

Dicen que cuando dejas de soñar estas muert@.


¿Qué sucede cuándo te das cuenta que no puedes tener sueños, pues tú eres un sueño?

¿Qué sucede cuándo te percatas de que este personaje que has construido es sólo eso? Un personaje.

Que tú no eres esa persona que crees, que no eres tus sueños, que no eres esa ropa de marca que llevas, que no eres esa profesión, ni esos estudios, ni siquiera eres esa etiqueta con nombre, apellidos y localidad que te identifica.

¿Quién soy

¿Quién eres?

¡No puedo estar muerta! Pues continuo en mi sueño, sigo sin despertar, sigo debatiéndome en mis pensamientos de papel; pensamientos que posiblemente no son siquiera míos, aunque yo así los catalogue; son pensamientos cazados al vuelo, con un solo dueño y a la vez sin propiedad.

¡No puedo estar viva! Pues no soy poseedora de mis sueños. Tal vez seamos entes limbantes a la espera de una oración, de un deseo, de un beso de amor, de...

Así pues ¿De verdad sufro, de verdad río, lloro, amo? ¿De verdad nazco, muero..?

¿A donde irán mis-tus pensamientos cuando yo no este?

¿Vinieron de alguna parte, van a algún lugar?

Sólo soy un sueño dubitativo y temeroso, con miedo a despertar, en busca del beso mágico de amor de los cuentos. pues imagino que solo el amor verdadero me ayudará a despertar.

Por desgracia en los cuentos esta parte se desvirtuó y no debo ser en este sueño ni príncipe ni princesa, pues soy ambos, el beso de amor verdadero no se esconde en los labios de un apuesto príncipe ni de una desvalida princesa; el amor verdadero no se esconde en el exterior, está en nosotros en los creadores de este sueño.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).




martes, 10 de marzo de 2026

Cuando la prisa se detuvo

 Cada día atravesaba el parque para poder arrancar unos minutos al día y llegar antes trabajo. Caminaba rápido, casi corriendo, sin detenerme a mirar nada fijo, ni las aves, ni las flores, ni los árboles… Tenía demasiada prisa, el reloj era mi enemigo cada mañana, el trabajo se acumulaba por momentos…

Pero aquel día no iba a ser uno más.

Mientras cruzaba el parque casi corriendo, sin detenerme a mirar nada, para llegar antes al trabajo ; como siempre; un niño pequeño me detuvo. Al principio pensé en seguir mi camino; no podía llegar tarde al trabajo; pero al no ver a ningún adulto cerca, pensé que quizá se había perdido; así pues, muy a mi pesar, me detuve.

Aquel niño de las narices me haría llegar tarde; aunque muy a mi pesar me detuve junto a él.
Él niño me miro y solo dijo:

-¿Has visto el árbol de oro?
Muy confundida, respondí:

- ¿De oro? Aquí solo hay árboles normales y corrientes.

No pareció molestarle mi respuesta. Seguía mirando fijamente hacia un punto.

-¿Y tus padres?

Seguí hablando, más preocupada por el tiempo que se me echaba encima, que por cualquier otra cosa.

Sin inmutarse me cogió de la mano y sin dejar de mirar me dijo.

-¡Mira… mira bien ese árbol!

En ese preciso instante el mundo se detuvo.

Quedé sin palabras.

La luz atravesaba sus hojas verdes mientras el viento las acariciaba suavemente. El sol se colaba entre las ramas creando una maravillosa danza de pequeños destellos dorados. Era como si el árbol estuviera hecho de luz.


Pasaba por allí cada día.

Cada día cruzaba el parque corriendo y… jamás lo había visto.

Tanta belleza a mi lado y yo solo corría y corría para no llegar tarde.


Cada día despertaba esperando una señal, un milagro, un gran cambio en mi vida… sin tiempo para ver los milagros que suceden cada día a nuestro alrededor.


Aquel niño desde su inocencia, me enseño algo que yo hacia mucho que había olvidado: a mirar, a detenerme, a maravillarme con lo cotidiano.

Deje de esperar lo extraordinario… porque ya estaba a mi alrededor.


La prisa, el estrés, la costumbre… nos hacen olvidar que estamos rodeados de maravillas, de señales, de instantes.

Deja de buscar tanto. La respuesta quizás ya está a tu lado.

NO ESPERES MILAGROS… ESTÁS RODEADA DE ELLOS.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).


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jueves, 5 de marzo de 2026

Los niños si lloran

 

A mi hermano le regalaron su primera escopeta de aire comprimido para su cumpleaños (era un regalo muy común en España por los años 60-70).

Nunca olvidaré su cara de felicidad, era el REGALO, si; así, en mayúsculas; ahora pasaba a ser la envidia del resto de hermanos y primos.

Así que feliz como una perdiz recogió su regalo, se junto con los primos y partió a su primera “gran cacería”; realmente no sé que pensaba él que era eso de cazar; pues aunque tenía solo 7 años parecía entenderlo muy bien (o al menos eso creímos todos).
Al salir de casa habían una pinada llena de pequeñas aves y sus polluelos. Así pues,  no tardamos en escuchar el tiro y corrimos a ver que había “cazado” junto al resto de primos que habían salido con él.

La escena no podía ser más triste. Allí estaba él arrodillado junto a una pequeña ave, llorando sin consuelo, mientras algunos primos reían y otros miraban de hurtadillas; papa se acerco e intento quitar “hierro” al asunto:
-“No llores por eso, solo es un pájaro”.

La verdad es que eso lo único que consiguió fue que se rompiera aún más. Mamá que era una mujer mucho más emotiva se acerco y mientras el acariciaba la cabeza le susurro al oído:

-“Amor, llora, llora lo que necesites, no es malo llorar, no dejes de llorar nunca que lo necesites. Lo que tú sientes los demás no lo ven”.

La verdad es que mamá era un poco “bruja” y siempre parecía "vernos incluso por dentro" y saber que lo que sentíamos y pensábamos.

Aunque los primos se reían mamá parecía no escucharles y poco a poco contagio esa “sordera selectiva” a mi hermano, que dejo de llorar y paso a mirar solo con mucha pena al fruto de su “homicidio”.

Mamá me llamo y entramos en casa, preparamos una pequeña caja hermosa con una servilleta bordada por ella misma y nos dirigimos a su lado , allí en esa pequeña caja que habíamos adornado introducimos a la pequeña ave y después de un breve y emotivo responso la enterramos. Mientras en casa papá fruncía el ceño pues le parecía que estábamos inculcando “demasiada sensibilidad” por llamarle de algún modo.
recuerdo que durante muchos, muchos años fuimos a la pequeña tumba a depositar flores; durante muchos años permaneció en pie la pequeña cruz de madera que allí depositamos.

Hoy décadas después mi hermano; el veterinario; tiene un dibujo en la pared de su despacho de un niño enterrando a una pequeña ave, mientras una mujer le acaricia la frente y cerca de ella una niña;  que estoy segura que soy yo; parece sonreír aunque realmente mira con amor hacia su hermano y muy al fondo se puede ver un pequeño rifle roto en el suelo.
Ese día mi hermano y yo aprendimos que endurecer nuestro corazón para encajar en el mundo no era nuestra opción correcta, que teníamos otras alternativas; aunque los demás no estuvieran de acuerdo. Así que :
GRACIAS MAMÁ por abrir nuestras mentes a otras opciones, emociones e ideas; sin presiones, sin enfados, sin menospreciar nuestros sentimientos.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).

Eres PAS?

 PAS?

Persona

Altamente

Sensible

Estas personas se caracterizan por sentir mas empatía, por tener un procesamiento emocional mucho más intenso, por estar profundamente conectadas con la vida, por sentir profundamente las palabras.
Sin embargo no debemos de confundir la sensibilidad con debilidad, ni con exceso de emociones mal reconducidas. Es profundidad mal comprendida. Es empatía poco reconocida. Es creatividad interior. Es vocación de ayuda.
Vivimos en un mundo don de no se entiende bien, pues muchas veces confunde la sensibilidad con fragilidad y/o debilidad.

Cuando alguien siente mucho, se emociona, suele asustar a los de su alrededor, pues no acaban de entender que alguien se atreva a mostrar de forma tan profundo sus emociones. Les asusta que alguien tenga una percepción tan amplia y emotiva de la vida, que vean tristezas detrás de sonrisas; que escuchen silencios detrás de palabras; que descubran belleza donde otros solo ven ruinas.

En realidad la sensibilidad puede considerarse una forma de inteligencia emocional, donde la capacidad de comprender, conectar y de empatizar está muy desarrollada y esto les hace personas idóneas para trabajos de creatividad, ayuda, voluntariado...
La sensibilidad es una forma de inteligencia del corazón. Es la capacidad de conectar con lo que el resto de personas no entienden, ven, sienten.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).

jueves, 26 de febrero de 2026

Fragilidad sin culpa

 

¿Sabes? Andrea se había preparado realmente para ese examen, estaba segura que "bordaría" las respuestas. No contaba con "quedarse en blanco" .

Cuando recibió la nota no pudo evitar romperse y lloró sin consuelo. Estaba frustrada, avergonzada, triste... y no se veía con fuerzas para fingir que "no pasaba nada" "que era fuerte" así que se dejó llevar por sus sentimientos son filtros; no solo se permitió dejar que sus lágrimas surcarán su cara; sino que no le molestó que vieran como le afectaba; dejó ver su fragilidad, sin castigarse, sin esconderse.

Y no, esto no cambió el resultado de su examen. Solo cambio su forma de auto percibirse. Por primera vez vio que este tropiezo no la definía, ni le restaba valor; no se auto etiquetó como incapaz; por primera vez fue honesta con ella misma y se dio otra oportunidad, reconoció que le dolía y de atrevió a hablar de ello.

Pidió cita con su profesor para repasar el examen y habló sin tapujos sobre sus nervios, miedos e inseguridades.

No aprobó ese examen, aunque de esa conversación aprendió que debía de practicar más a rendir bajo presión y que debía de gestionar su ansiedad.

Andrea entendió que ser FUERTE no consiste en no llorar; ser FUERTE consiste en llorar/patalear/gritar... y después volver a levantarse.

Aprendió que demostrar tu fragilidad no te hace más pequeña, ni menos fuerte.


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).



viernes, 13 de febrero de 2026

Sé hogar

 

Con el tiempo, mi percepción del amor ha ido cambiando.

De chica creía que un príncipe azul entraría en mi vida y sería feliz para siempre. Después dejé de interesarme en ser princesa, y ya no sabía bien si el amor estaba junto al príncipe salvador… o si prefería ser yo el príncipe y no necesitar que nadie me salvara.

Más adelante pensé que el amor era ese donde sientes mariposas en el estómago, donde te pones colorada solo con una mirada.

Pasaron los años y seguí cambiando mi percepción. Empecé a ver la pasión como parte clave del asunto: “sin pasión no hay amor”.

Pero evolucionar es parte de la vida, y comprendí que el amor era algo más. Era ser parte del camino de alguien. Era transitar juntos, de la mano, a la par.

Hoy sigo cambiando definiciones y pareceres, je, je, je.

Pero para mí, hoy el amor está junto a quien puedes sentir como “hogar”; junto a quien puedes ser tú misma. Con quien no necesitas disimular tu mal humor, tu dolor, ni tu risa de hiena.

El amor está junto a quien, pudiendo ir a cualquier lugar, te elige cada día… y tú le eliges también, aun teniendo mil caminos posibles. Y es que es esa sensación de refugio en el abrazo, de calma compartida… “ser hogar” no es el lugar, es la persona.


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).



jueves, 5 de febrero de 2026

El precio del éxito

 


¿Te has parado a pensar qué pasaría si dejáramos de seguir caminos seguros, impuestos, heredados?


¿Si, en lugar de eso, nos permitiéramos guiarnos por la intuición?
Tal vez el mundo sería más feliz. Tal vez habría más pintores, más músicos, más personas creando desde lo que aman. Seguramente existirían menos enfermedades psicológicas: sonreiríamos más, seríamos mejor atendidos en las consultas médicas, en los ministerios, incluso en la caja del supermercado.


Quizá no tendríamos tantas riquezas materiales, pero seríamos multimillonarios en vivencias, en sonrisas, en calma. Tendríamos más paz y, sobre todo, viviríamos en coherencia con nosotros mismos.


Una vez conocí a una joven que se puso a estudiar algo “tenía futuro”, al menos eso le decían todos, ese día conversamos mucho sobre el motivo que la llevaba a estudiar esto y no otra cosa que le llenará más y es que ella pese a su juventud tenía muy claro que quería triunfar y llevar una vida cómoda; aunque esto no salió como esperaba; años después casada, con una hija y un trabajo brillante se le podría considerar una triunfadora, sin embargo tras muchos años sin tener relación con ella me llamo para tomar un café y hablar. Ese día me sorprendió al verla llegar sin ropa de marca, sin tacones imposibles, sin aquellas mechas perfectas que tanto la definían.

Comenzó a hablar disculpándose por haber roto la relación, decía que yo seguía en mi pueblito sin muchas aspiraciones y ella era una triunfadora; a cuadros estaba yo escuchándola cuando siguió hablando; día después del trabajo y tras mucho tiempo de terapias y de insatisfacciones recordó nuestra última conversación y desde ese día mis palabras le habían acompañado como un eco persistente. Aunque aún tardo un tiempo en tomar la decisión, finalmente cambio de de rumbo y se dedicó a lo que siempre le había gustado. 

El precio de su paz interior estaba siendo alto: nadie la entendía, su familia, sus hijos...lágrimas recorrían muchas noches su rostro, miedos la acechaban; sin embargo el camino ya estaba tomado y quería compartirlo conmigo. Tiempo después la vi en su pequeña tienda de barrio atendiendo con una sonrisa tranquila, sin prisas, con una presencia que se notaba. No se había hecho rica en dinero, pero sí en algo mucho más valioso: estaba en paz. 

Su ropa no era cara, pero su presencia era real. Sus amigos ya no estaban, pero se había recuperado a si misma. Su pelo no era de peluquería, pero su mirada estaba en paz. Había perdido expectativas, riquezas, máscaras… y en ese vació por fin se había encontrado.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).


martes, 3 de febrero de 2026

Morir de soledad

Sabes cuál es la enfermedad con más prevalencia mundial?

Cuál te imaginas?

Cáncer, síndrome metabólico, enfermedades respiratorias...?

No sé cuál has elegido, pero casi seguro que no lo has adivinado.

La enfermedad más mortal y más extendida en todo el mundo se llama:

SOLEDAD


Es cierto, la soledad mata a más personas en todo el mundo que cualquier otra, aunque seguramente nunca habrás visto un certificado de defunción que lo diga.

Causa de la muerte: soledad.

En los certificados suele aparecer:

Fallo multifuncional

Muerte súbita

Parada respiratoria

Etc.

La soledad nunca aparece en ningún certificado de defunción, en ninguna disposición médica, en ningún informe forense.

La soledad mata, es una asesina silenciosa que sale impune de todos sus crímenes y que cada día permanece al acecho impunemente en busca de una nueva víctima, nadie esta a salvo; en una sociedad macroconsumista, macropoblada y macroindividualizada ella se ha adueñado de las calles, de las casas, de los dormitorios...

El frío que la caracteriza esta presente cada día más en nuestros hogares repletos de comodidades y vacíos de comunicación. Los hijos se encierran en sus habitaciones acompañados por una pantalla, los padres tal vez uno en cada habitación con su programa favorito de tv, los más mayores...¿dónde están los más mayores? seguramente en una residencia para que no molesten.

Esto solo es un ejemplo, no tiene que ser así o tal vez te suene de algo.

La charla en la mesa a desaparecido, allí reina ahora la televisión, las risas al calor del fuego ahora apagado ya no resuenan, solo se escucha el tecleo de unos dedos en el teclado del Ipad.

Muchas personas viven solas, sin nadie que se preocupe de ellas; otras viven rodeadas de su familia, de una familia que poco a poco se ha ido alineando, sin percibirlo siquiera y siendo tu mism@ parte de ese alineamiento.

Sol@ en tu casa, rodeado de tus padres/hijos/pareja.

Sol@ en medio de una avenida atestada de gente.

Sol@ en el centro de un centro comercial atiborrado de gente.

Sol@ en la cama al lado de tu compañer@.

La soledad: fría, glacial, déspota y tirana, se acomoda en tu corazón sigilosamente, se adueña de él y lo entumece hasta que deja de sentir, desequilibrando los sentidos, enajenando la mente y olvidándote de amar, de sentir, de crear, de reír...

Y sin ello, poco a poco te haces camarada de la muerte, aceptando la muerte con agrado y avidez. Saliendo así impune de tu asesinato.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).



viernes, 30 de enero de 2026

Sanar desde el interior

 

Ana llevaba muchos años enferma. Aun así, no era de esas personas que viven instaladas en la queja. Cada mañana, recién levantada, se regalaba un pequeño ritual: preparaba su taza de té con plena presencia.


Mientras el agua hervía, daba gracias a su cuerpo por estar ahí un día más. Al tomar la taza entre sus manos calientes, agradecía a sus manos por sostenerla, a su estómago por recibir y digerir, a su corazón por no faltar nunca y a su mente por acompañarla incluso en los días difíciles.


En realidad, no hacía nada extraordinario… pero sí algo profundamente poderoso: se había convertido en aliada de su propio cuerpo. Y el cuerpo, al sentirse escuchado, comenzó a responderle.


Con el tiempo, su salud frágil empezó a mejorar. Aun así, Ana nunca abandonó su ritual. Seguía repitiendo:
gracias, gracias, gracias,
y recordándole a su cuerpo cuánto lo amaba.



Incluso incorporó nuevas frases a su práctica:
Suelto y confío.
Lo siento. Perdóname. Gracias. Te amo.
Mi paz comienza en mí.


Lo hizo sin expectativas, sin exigir resultados. Hasta que un día lo comprendió con claridad:
cuando sanas por dentro, tu cuerpo aprende el camino… y camina contigo.
Sin saberlo había comenzado de forma intuitiva a practicar Ho'Oponopono.
¿Y tú, lo prácticas?

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).




jueves, 22 de enero de 2026

Sigo aquí

 


Abro los ojos: son las 3:33.
El ambiente de la habitación se siente pesado; mi respiración es helada. De mi nariz sale vapor, confirmando que sí, que la habitación está gélida, lo cual es extraño, pues es primavera.
La sensación es la de unos ojos clavados en mí. No me atrevo a moverme. Es más, me cubro con la sábana hasta la cabeza, cual escudo de caballero. Me parece sentir una respiración gélida, tal vez infrahumana, demasiado cerca. Por primera vez en muchos años, rezo y…
A mi lado estalla una risa cuasi metálica.


Reza, reza, si es que aún lo recuerdas… pero de poco te va a servir.


C
ierro los ojos lo más fuerte posible. Sigo cubierta con la sábana y no sé qué más hacer.
No me atrevo a mover ni un músculo, ni siquiera a parpadear. Pienso que tal vez, si no me muevo, esto desaparecerá. Pero no funciona. Ahora lo siento más cerca, casi encima de mi cuerpo. El aire se vuelve denso, no 
me deja respirar. En ese instante sé que no puedo huir.

¿Recuerdas? Aquel día hace 15 años en el río, cuando creías que te estabas ahogando… ¿Ya sabes quién soy? Ese día no parecía que me temieras tanto.


Lo siento a través de las sábanas: es frío, demasiado frío. No puedo respirar. El grito se queda atrapado en mi garganta. Siento que ya no puedo más. Entonces su mano se posa sobre mi torso…


—¡¡¡Riiing!!!

De pronto suena el despertador. El peso desaparece. Respiro con desesperación y agradezco que todo haya sido solo un sueño.
Más tarde, en el baño, mientras me visto para ir a trabajar, lo veo en el espejo: un profundo arañazo cruza mi espalda.
No fue un sueño.
Y ahora sé que eso sigue ahí.
Y me pregunto:

-¿Si rezar no funciona...?
El baño se vuelve frío de repente.
El vapor empaña el espejo y, lentamente, unas letras se dibujan en el cristal:
Sigo aquí.


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).


miércoles, 7 de enero de 2026

¿Por qué explotamos con quienes más amamos?

 ¿Por qué explotamos con quienes más amamos?




Porque no puedo gritar lo que pienso a mi jefe, ni hacerle una escena al cajero del súper por pasar mis productos cual coctelera a toda prisa y sin miramientos... así que… me hincho, sonrió, respiro hondo… ¡y zas! Justo cuando llegamos a casa, alguien me habla y lo que menos importa son sus palabras realmente: “¿Otra vez arroz para comer?, ¿No quedamos que hoy comprabas tu el pan?, ¿Quién saca el perro?” y ahí se desata el monstruo emocional que llevo escondiendo todo el día.

No es que quiera herirles, ¡al contrario! Es que como mi madre decía “la confianza da asco” realmente estoy con quien tengo la confianza de ser yo misma, versión sin filtro. Amor también es poder mostrar tu caos y saber que no te van a cambiar la cerradura; aunque muchas veces lo merezcamos, je, je, je.

Eso sí, después del drama viene el abrazo, la disculpa, el “perdón, fue un mal día”, y, para ser sinceros no era nada tan importante para explotar; solo llevaba demasiado tiempo sosteniendo la respiración. Es pues entonces cuando te das cuenta que explotas donde más amas. Pero no porque no ames, sino porque en esos momentos no te estás sosteniendo realmente.

Así que desde la conciencia puedes anticiparte y crear una guía de actuación interna un mapa para no explotar, para no herir, para no cerrarte, para responder, para poner límites, para abrirte con respeto.

¡y Sí! Aquí van algunos trucos emocionales (divertidos pero útiles) para no explotar con quienes más amamos:

🧠 Truco 1: El “soy una vaca”

¡Ja, ja, ja! Si, así como suena, piensa en una vaca tranquilamente en la pradera, pastando, respirando lentamente y rumiando sus pensamientos.

¿Vale la pena lanzar esa bomba emocional o solo necesitas un Kit-kat y una siesta?

🖖 Truco 2: El saludo vulcaniano

Piensa: “Amar no es gritar, es comunicar.” Y cuando sientas que vas a explotar, haz como los vulcanianos de Star Trek: levanta la mano mentalmente separando los dedos en forma de V, mantén la calma lógica y repite: "Larga vida y prosperidad." Tú puedes adaptar la frase a “Larga vida, en paz, sin gritos y en calma.”

🎬 Truco 3: esto es una película

Imagínate que realmente todo forma parte de una película. Esa frase que te molestó, ese gesto que tan desagradable, ese reproche que no merecías... todo lo ves como sentada en un cine. Esto te da la paz suficiente para decidir: ¿respondo como protagonista buena o como la villana o me pongo en modo dramático?

Truco 4: El poder del amor

Recuérdate: los demás no son mi saco de boxeo emocional. Son en realidad mi zona segura, mi refugio. Di en voz baja si hace falta: “No eres el enemigo, somos equipo.

Truco 5: Ho’Oponopono:

Utiliza las herramientas que ya conoces. Mentalmente, como un susurro, en voz alta, como quieras y puedas. Solo repite una y otra vez:
Lo siento, Gracias, Perdón, Te amo.
Limpia toda esa carga emocional que te está ahogando y suelta expectativas.
Antes de explotar:
Lo siento, Gracias, Perdón, Te amo.
Después de haber explotado:
Lo siento, Gracias, Perdón, Te amo.
No eliminarás el conflicto, pero si tu forma de percibirlo.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).

lunes, 5 de enero de 2026

Sé roca

 

¿Sabes? Llega un momento en la vida en el que comprendemos que cualquiera puede ser


grande, porque cualquiera puede amar y servir.


Yo lo entendí un día común, al salir de una reunión en la pequeña iglesia del pueblo. Me di cuenta de que mamá, en silencio, comenzó a recoger las sillas. En realidad, siempre lo hacía, pero no fue hasta ese día que comprendí la profundidad de aquel gesto sencillo, cargado de amor y desinterés. Nadie se lo agradecía; ni siquiera el pastor la mencionó alguna vez en el sermón.


Pero ese día fue distinto para mí. A través de su sonrisa —dirigida hacia mí, mientras me miraba con ternura y paciencia tras mi pequeña rabieta al notar que solo ella se quedaba— algo se abrió en mi interior. Aún no sé explicarlo del todo, pero fue su silencio amoroso el que me llevó a entender que son esos pequeños gestos los que sostienen los espacios y a las personas que vendrán después.


Desde ese día, sin preguntarle nada, en silencio y con amor, comencé a quedarme con ella a guardar las sillas. Hice mía su lección. Y así aprendí que:
Sigue adelante, incluso cuando no tengas un cargo importante ni un título que te respalde. La verdadera grandeza no siempre se ve, pero siempre está presente.


Sé roca y refugio en medio de las tormentas, porque aunque muchas veces no lo sepas, alguien sigue en pie únicamente porque encontró en ti un lugar seguro.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).


La casa perfecta

  Ana solo quería vivir una vida sencilla: estar junto a su pequeño, pasear en bote por las aguas cristalinas del lago, ver a su esposo Jos...