jueves, 31 de enero de 2013

Perdona

Cuando perdonas: avanzas
Cuando perdonas: creces
Cuando perdonas: amas
Cuando perdonas: eres libre



Autora: Rosa Francés Cardona
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición
Regente de la Herboristería Herbasana de Canals Valencia

martes, 29 de enero de 2013

Cuento: la gran ciudad


Era de noche y a lo lejos se oía el ruido de la  gran ciudad; un ruido extrañamente hipnótico
-¡Mama! ¿Me dejas ir a la ciudad? Pregunte ansioso, deseando de todo corazón que mama se diese cuenta de lo mayor que ya era y también que podía ir a la cuidad con mis amigos sin temor;  ya que yo sabía defenderme por mi mismo, ya había demostrado ser lo suficiente mayor para huir de peligros, recolectar y ayudar en la construcción de nuestro nuevo hogar. ¡Vamos! Que casi se podía decir que ya era un adulto.

-Ni pensarlo, la ciudad no es para vosotros, es muy peligrosa, no sabes lo que haces, muchos van y pocos regresan y los que regresan lo hacen humillados y tristes.

- ¡Soy mayor, soy mayor! ¡Tú no me entiendes!  Grite, seguro que no volvían por lo bien que estaban allí, mi madre era vieja y egoísta y lo que quería era que no me fuese para que siguiese cosechando la comida ¡era una egoísta!
Así que aquel día quede con mis amigos y esa misma noche nos iríamos a la ciudad a hacer fortuna, había escuchado que allí la comida estaba por todas partes; que no había que esforzarse para nada; el hogar te lo daban; para la comida solo tenías que alzar la mano y como por arte de magia allí estaba; hembras a montones ¡Como tenía que volver nadie de allí! 
Solo el viejo Charli, viejo y derrotado; recordaba verlo siempre recostado sobre la sombra del mejor árbol, serio, sin hablar y sin moverse, los padres de los demás lo alimentaban por lástima, ya que según decían habían sido amigos de pequeños y él era el más listo de todos; pero un día marcho con varios a la cuidad y solo él regreso, estuvo meses sin hablar, por la noche lanzaba aullidos de dolor y miedo, creían que moriría, pero al final se salvo y contaba historias terribles de la gran ciudad, que si allí te encerraban en jaulas, que si te perseguían por la calle y te daban caza… 
¡Bueno! Esta es la historia que cuentan los mayores, pero para mí simplemente fracaso y tenía miedo a reconocerlo.
Al anochecer partimos los 3 amigos ilusionados, sin dejar nada más que una nota en la cama despidiéndonos de nuestra familia.
El camino se hizo eterno, tardamos 7 días casi sin parar, al final las luces lejanas se hicieron visibles a nuestros ojos,  quedamos  sorprendidos por aquellas montañas de piedra plagadas de gente y unos cacharros horribles que pasaban sin cesar a toda velocidad; de pequeño vi uno cerca de casa y mi madre me dijo que se llamaban coches y la gente se trasladaba de un sitio a otro, pero nunca vi ninguno tan cerca. Alex se quedo anonadado mirándolo y se acerco a verlo, pese a nuestro miedo, cada vez se acercaba más y más.

-¡Mira, mira, son chulísimos! Tanto se acerco que …

De repente oímos un ruido escalofriante ¡ hiiiiiiiisshossohcachafloshoooooooo!
-¡Alex, Alex! Gritamos todos, acudiendo a su auxilio, aun sabiendo que era demasiado tarde, de repente aparecieron los humanos gritando.

-¡Has pisado a una ardilla, has pisado a una ardilla! ¡Mira, allí hay 2 más!

De repente empezaron  a perseguirnos y lanzarnos piedras
-¡Lucas corre, Lucas corre! Gritaba sin parar Chip, al tiempo que una piedra lo alcanzaba y dejaba atontado en el suelo.
Una gran mano lo cogió y exclamo

-¡Mama, mama ya tengo una ardilla para mi jaula!

Chip se quedo entre las manos de ese humano, mirándome con sus grandes ojos, llorando y gritando.

-¡Corre, corre, sálvate!

Al final pude subir en un árbol, algo desvencijado, y ya desde sus ramas más altas pude ver como  recogían a mi compañero muerto y lo tiraban a una especie de cajón gigante, Chip fue metido en una jaula y yo pase 2 días tiritando de frío sin atreverme a bajar, hasta que reuní el valor suficiente para bajar y arriesgarme a coger de nuevo el camino de vuelta a casa, mi casa, ¡como sonaba esa idea en mi cabeza!
Después de varios días de camino volví a casa, a la entrada de mi bosque estaba mama ¡mama! Que hermosa palabra. Corrí hacia sus brazos y me abrace a ella, como si mi vida fuese en ello.
-¡Mama, mama, mama, mama! Sollozaba sin parar, mientras ella me abrazaba, sin reprocharme, sin gritarme, sin, sin…
Luego vino lo peor, contar la historia a los demás, decir que sus hijos habían muerto por nuestra estupidez, por no hacer caso a los mayores, entre tanto dolor y reproche se alzo una voz, la de Charli, el viejo Charli:
-¡Dejad al chico en paz! ¡No sabéis lo que es aquello! Es un bosque de piedra, lleno de humanos enfadados, corriendo de un sitio para otro, sin un motivo aparente, gritando, peleando, cuando ven algo desconocido lo pisotean o si les gusta lo encierran en una cárcel para ir a verlo, no comprenden lo que es la libertad, los arboles allí están tristes, sin brillo, los animales encerrados, es un caos. Nuestro hogar es el mejor del mundo y no lo sabemos, nos despertamos con los primeros rayos de sol calentando nuestra piel, tenemos los mejores y más brillantes arboles, salimos de nuestro reconfortable hogar y la comida solo hay que recolectarla, cuando llega el invierno caemos en un dulce y reconfortable sueño enrrolladitos en nuestra preciosa cola, hasta que de nuevo el sol de la primavera empieza a brillar, aparecen las más preciosas flores del mundo, cantan nuestros amigos los pájaros y solo alguna vez, aparece un humano de esos por aquí. ¡Dejadlo en paz! Solo él sabrá lo que es el sufrimiento y el dolor de perder a un amigo.
Por primera vez, comprendió a aquel viejo huraño y triste y no solo lo comprendió, se sintió identificado con él y desde aquel día cada una de las mejores nueces que recogiera serían para Charli, desde aquel día aprendió a amar su mundo, a comprender las maravillas que le rodeaban y a saber el verdadero valor de la libertad. Pero desde aquel día también nunca más pudo evitar acostarse y dedicar su ultimo pensamiento a Chip, a preguntarse si estaría vivo, si  se acordaría de él, si le guardaría rencor y sobre todo a pedirle cada día perdón con su último pensamiento y dar gracias por todo aquello que tenía y no valoraba. Aprendió que todo aquel brillo, murmullo lejano que deseaba, era solo eso brillo, vacío y solo un espejismo.
Fue una gran lección no exenta de dolor


lunes, 21 de enero de 2013

¿Qué hacer ante los molestos granitos?


¿Qué hacer ante los molestos granitos?
Precisamente esta semana tienes un cita importante o una entrevista importante y… Zas! 
Apareces con la cara como una paella.
¿Qué puedes hacer?
Este trastorno típico de adolescentes también puede presentarse en nuestra edad adulta
Seguramente se deberá al estrés, ansiedad, una mala alimentación, desarreglos hormonales…así que:
·         No te pongas más nervios@, toma melisa, valeriana… en infusiones o pastillas.
·         Lo ideal es poner en cada grano una gotita de esencia del árbol del te cuando te vayas a acostar, siempre con la cara limpia.
·         Lávate la cara con jabones específicos como: azufre, arcilla, propoleo, áloe vera.
·         Ponte cada 3 días una mascarilla de arcilla hecha con unas hojas de bardana y manzanilla.
·         Usa suplementos de: levadura de cerveza, germen de trigo.
·         Limpiarse bien con agua de tomillo, manzanilla, bardana la cara después de la limpieza con jabón (Se hierve durante 20 minutos 75 gr. en 1/2 litro de agua. Limpiar la cara con un algodón empapado, se puede guardar una semana en la nevera)
·         Haz durante toda la semana una dieta depurativa, evitando: fritos, chocolates, bollería industrial y refinados; optando por más frutas, verduras y cocciones poco complicadas.
·         Toma infusiones depurativas: boldo, bardana, alcachofera, cola de caballo, ortiga, zarzaparrilla, fumaria, diente de león, abedul, … En tu herboristería habitual te podrán orientar que mezcla se adapta a ti mejor en estos momentos.
·         También puedes optar por tomar ampollas depurativas, son muy efectivas y su efecto es notable.
·         Evita el estreñimiento.
·         Si te maquillas ten siempre limpias las brochas y esponjas que uses.
·         Para evitar o eliminar las tan temidas marcas usa aceite de rosa de mosqueta en la zona, antes de acostarte.

Si sigues estos consejos seguro que en poco tiempo encontraras no solo una mejoría (si son muchos), incluso habrás acabado con el problema.
Los suplementos los encontraras en nuestra herboristería o bien puedes llamarnos.

Autora: Rosa Francés Cardona
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición
Regente de la Herboristería Herbasana de Canals Valencia
Colaborador de enbuenasmanos.com

sábado, 12 de enero de 2013

¡Te necesito tanto, mama!

 “¡Hola mama! ¡Buenos días, preciosa!”

Ante esas suaves y cálidas palabras abrí los ojos y ante mi sorpresa vi a una señora de mediana edad acariciando mi cabello, de forma muy cariñosa, tremendamente cariñosa, tanto que pese a no conocer a  esta señora, solo pude sonreír y preguntarme quién sería, tal vez solo fuese un sueño, así que me frote los ojos y volvía mirar, pero esta señora estaba ya con una esponja y empezaba a lavarme la cara, ¿lavarme la cara? ¡Dios mío, es una loca! Pensé.

“Oiga ¿qué hace usted?” le pregunte con voz trémula y asustada.

 “Mama, cariño, no empieces y vamos a levantarnos que es tarde” insistió la desconocida con mucho cariño; esta vez sí pude ver bien su cara, y … no, no la conocía, aunque su cara me era muy familiar, demasiado familiar; debió de notar mi indecisión y temor ante ella ya que volvió a insistir.
“Vamos mama, vamos que es tarde y luce un sol precioso, nos levantamos y desayunamos en la terraza ¿te parece bien?”

Volví a mirar a mi alrededor y este era mi cuarto, mi casa, mi cama, mi… pero… nada, que no sabía quién era esta señora, Juan mi esposo no estaba y a los niños tampoco los oía, pero su voz sonaba tan segura y cariñosa que al final me deje hacer.

No sé realmente porque, pero me costaba caminar y me dolía todo el cuerpo, así que cuando la desconocida, conocida me ofreció su brazo para ayudarme a caminar no se lo negué, al contrario me aferre a el, experimentando una extraña sensación cuando lo cogí, una mezcla de calor, suavidad, no sé, algo agradable me invadió, me hizo sentirme segura, alejo mi temor hacia ella, así que sonreí y le pregunte:

“Dime, guapa, ¿cómo te llamas?”
La señora me miro con lágrimas en los ojos y me contesto:

 “¡Ana, cariño, Ana! ¿Acaso no lo recuerdas?”

Al oír su nombre le sonreí y conteste:

 “¡Anda, que bien! como mi hija pequeña, tendrías que ver lo lista y  guapa que es”.

“Si, mama es muy guapa y lista”

Afirmo con una gran sonrisa, aunque el tono de su voz seguía siendo triste y seguía insistiendo con lo de la mama de las narices, aunque ya no le hacía caso, se le debía ir un poco la “olla” pero se la veía cariñosa y amable y me ofrecía seguridad, no me daba miedo, así que esperaría a Juan a ver si él la conocía.

Salimos a la terraza y hacía un sol espléndido, me encanta tomar el sol, sobre todo el de otoño e invierno y encima de la mesa había un desayuno para 2 preparado.

“Anda, vamos a desayunar, hoy hay tostadita con mermelada de fresa, que se yo que es la que más te gusta” dijo Ana.
“Gracias, Ana no deberías de haberte molestado, yo podría haberlo preparado para las 2, si me lo hubieses dicho, que para algo eres mi invitada” respondí, esperando a ver si me daba una pista de porque estaba en mi casa y conocía tanto de mi.

Desayunamos y me puse a tomar el sol sobre mi cara, esos rayos cálidos sobre mi rostro, me encanta esa sensación de calidez, de la calidez del sol de invierno; de repente Ana regreso con un álbum de fotos mías y de mi familia.

“¿Las vemos y me cuentas quien son las personas de las fotos?” me dijo con voz muy amable.

“¡Claro! le conteste al tiempo que abría y veía una foto de mis padres.

“¡Cuéntame! Cuéntame, la  historia esa del día que tu hermano se comió la caja de bombones laxantes de tu mama e iba de árbol en árbol casi sin darle tiempo de bajarse los pantalones” dijo con una gran sonrisa y haciéndome arrancar una tremenda carcajada, el cómo sabía esa historia no lo sé, pero se la conté riéndome sin parar y terminamos las dos riendo.

Seguí viendo las fotos y hablando sobre las personas, “esta es la tía Juana y su marido, ¡Mira! mi Ana que guapa estaba el día de su comunión ¿sabes que hizo con su traje?”.

“Si”, contesto y ante mi mirada interrogante empezó  esta vez a hablar ella, “ese día después de la comunión os fuisteis  a casa a comer y tu habías preparado la comida y de repente no me veías y empezaste a llamarme y cuando aparecí, aparecí de color azul, ya que me puse a jugar al escondite con los niños y me escondí dentro de un contenedor y casi te da un patatús”.

Volvimos a reír sin parar.

“Por cierto ¿Has visto a mi marido, Juan? Debe de ser muy tarde y tendré que hacer la comida”

“¡Mama!” su voz de repente se volvió triste,” ¡mama! ¿Acaso no recuerdas? Papa murió hace 7 años”

De repente el mundo me cayó encima, no sé porque, pero en ese momento me percate en mis manos, arrugadas, manchadas, viejas; ¿arrugadas, manchadas, viejas? Una infinidad de imágenes se agolpaban en mi mente, ¿reales, sueños? No entendía nada, todo era confuso, mi marido viejo, enfermo, mis hijos mayores, Ana mi hija, mis nietos y nietas… todo era una marea de ideas, pensamientos, todo era confuso.

“¿Ana?, hija eres tú, tú eres mi pequeña Ana” las lagrimas salían a borbotones y no podía pararlas, Ana se abrazo a mi llorando.

“Mama, mama, no sabes cuánto te echo de menos, ¡te necesitamos tanto!”

“¿Qué me pasa, qué me pasa?”

De nuevo mi niña me hablo dulcemente y me contó que tenía Alzheimer,  desde hacía unos años, que desde que murió Juan, nunca volví a ser la de antes, que mis hijos me querían y cuidaban todos los días, que a veces  de repente tenía periodos de lucidez; yo me prometí a mi misma que no olvidaría nada de lo ocurrido en este día y que al día siguiente volvería a pasar un día agradable con mi familia. Con ese propósito me acosté y le di un beso a Ana y sus hijos que habían venido a pasar la tarde conmigo, les di un beso, pero no era solo un beso, era una promesa de que no les olvidaría y de amor incondicional y con todo ello me dormí, recordando este día tan especial e inolvidable, el día que recupere la lucidez.

“¡Hola mama! ¡Buenos días preciosa!”

Ante esas suaves y cálidas palabras abrí los ojos y ante mi sorpresa vi a una señora de mediana edad acariciando mi cabello, de forma muy cariñosa, tremendamente cariñosa, tanto que pese a no conocer a  esta señora, solo pude sonreír y preguntarme quién sería.

Pero tampoco me importaba mucho, así que seguí con mi vida.

Juan, mi marido me sonreía y me llamaba, ya que estaba con mis niños; así que de nuevo sonreí y volvía con Juan y los peques mientras reíamos y corríamos por un campo repleto  de lindas y frágiles amapolas…



sábado, 5 de enero de 2013

Mi carta a los Reyes Magos


Queridos Reyes Magos:
Este año no me dirigiré a ninguno en especial para evitar tener problemas de supuesto racismo, aunque como  este año el Papa nos dijo que erais españoles, en concreto andaluces, no creo que tengamos problemas de papeles.
Así pues paso a deciros que aunque no he sido buena del todo (podemos negociar) me gustaría pediros algunas cosas y que tal vez me dirima el que no son para mí todas la cosas.
Me gustaría que de una vez por toda dejarán de subirnos impuestos, mediante gasolina, tabaco, luz
Me gustaría levantarme con la sensación de que la justicia es igual para todos, ricos y pobres; políticos y no políticos; empresarios y trabajadores
Me gustaría despertarme con la noticia de que todos los políticos, banqueros y demás corruptos del país no solo son condenados; sino que tienen que devolver todos los fondos malversados o robados. 
Esa debería de ser la noticia del día en vez de la del desahucio del día.
Me gustaría además de saber que tenemos una de las mejores generaciones preparadas, me gustaría que fuesen aprovechados sus talentos en mi país, no en Alemania por citar como ejemplo.
Me gustaría que enfermeros y médicos españoles uno de los muchos colectivos admirados fuera de nuestras fronteras, fuesen valorados aquí y no tuviesen que emigrar.
Me gustaría no encontrarme cada cambio de legislatura con un cambio en el modelo de educación, cambio que en vez de mejorar la calidad de la enseñanza, parece que la empeora y año tras año salimos en las listas de los europeos con peor calidad en la enseñanza obligatoria.
Me gustaría oír hablar menos de privatizaciones de bienes públicos como hospitales, escuelas, transportes y más oír de cómo hacer todo esto rentable  y llevadero.
Me gustaría no levantarme con la noticia de que tenemos que apretarnos los cinturones y en vez de esto la noticia fuese las medidas ejemplarizantes que toman nuestras clases políticas, banqueros y demás fortunas del país, medidas que pasaran por sus bajadas de sueldos, privilegios, dietas y subidas de sus impuestos.
Me gustaría que cada político que incumple su programa fuese no solo “despedido” de su cargo; sino que tuviese que afrontar consecuencias, como ocurre con nosotros, las personas de a pie; si no cumplimos los objetivos de la empresa o no hacemos bien nuestro trabajo somos despedidos (a veces incluso haciendo bien el trabajo :-( )

Esos son solo alguno de mis deseos, queridos Reyes. 
¡Bueno! Se me olvidaba uno, ahora que sé que sois españoles, decir que a mi gusto con 3 ya me bastan ¿Para qué quiero mantener a más reyes? Con sus consortes, hijos, parejas, nietos y presuntas cortesanas.
Así que sin más un beso y deciros que al menos de todos mis deseos cumplas alguno