viernes, 21 de diciembre de 2018

Mi cuerpo de otoño

Dibujo de Mark Johnson

Hoy descubrí que tengo cuerpo de otoño.
¿Cuerpo de otoño?
¡Ja, ja, ja, si de otoño!
Al menos soy consciente de él; con mi cuerpo de verano y de primavera no actué en sensatez, supongo, tal vez el motivo es que esos cuerpos están hechos para eso; para disfrutarlos y brillarlos, simplemente.
Bien, pues, descubrí hoy los comienzos de mi cuerpo de otoño.
Como el tronco del árbol, presento imperfecciones en todo mi cuerpo y arrugas en mi cara, pero nada que no solucione o mitigue un buen aceite natural que reequilibre el PH de mi piel.
Tal como las hojas no son ya verdes ni brillantes, tampoco brilla mi pelo; es más, esta surcado por miles de canas, que escondo con una buena capa de henna, sin artificios y natural como sus hojas; aunque estoy en el proceso de pensar en que cuando las canas llenen mi cabeza ya no hace falta nada que las oculte.
Al igual que el árbol mi tronco y ramas ya no son tan flexibles, pero si tienen una fortaleza hasta ahora desconocida por mí; sé que ha llegado el  momento de detenerme, respirar y permitirme soltar sin miedos, sin presiones, ni expectativas.
Sé que puedo soltar sin miedo, pues mis raíces se hunden en la madre tierra dándome la seguridad que durante años busque.
No importa ya tanto si me como un pedazo de ese pastel que me apetece, como si sigo la dieta de forma inflexible.
No me molesta si aparece una nueva arruga, como si me permito ser tal cual yo me siento.
Si algo me saca de mi centro tampoco es tan importante, si al final del día  abracé a quien quería.
Como el árbol, cada día más busco el silencio y aprendo a que es posible comunicarse desde el silencio.
Siento que mis raíces me anclan al presente y tejen una red de sabiduría ancestral que debo de recordar y compartir.
Así pues, este es mi cuerpo de otoño, diferente, pero hermoso.
El sol le llena de energía; el agua lo limpia y el viento acaricia cada recoveco mientras le cuenta los secretos de la vida.
Ya no quiero ser otra cosa que mujer otoño, la fragilidad de antaño se disuelve y amanece una nueva mujer a la que no le importa demostrar sus debilidades y sus virtudes; sus risas y sus lágrimas; una mujer condescendiente con sus defectos, empoderada en sus dones y en pleno proceso de soltar y sobre todo de amar.
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición.






lunes, 10 de diciembre de 2018

Hombre: motivos por los que no debes de ir a un círculo de mujeres


Desde que comenzamos con los círculos de mujeres muchos hombres (la mayoría de los que no suele acudir a las otras actividades) se sienten excluidos e incluso tal vez atacados por estos círculos de mujeres (al menos aquí en España, no sé si en otros países o zonas sucederá lo mismo).
Ya se hacen cuasi normales comentarios como este que trascribo de forma aproximada:
-¿Puedo acudir al círculo de mujeres?
-Es un círculo de: MUJERES.
-Sí, ¿y? ¿Acaso no puedo ir?
-Sí, sin ningún problema, si tienes útero o lo has tenido de forma anatómica.
-Tanto quejarse del machismo y luego no queréis que os digan feminazis.
-No sé, ¿lo son el resto de actividades de crecimiento, dónde el porcentaje de hombres puede reducirse a un 2% e incluso menos?
-Me siento discriminado.
Perfecto, puedes crear un círculo masculino, te apoyaremos de forma incondicional.
-¿Qué habláis allí de la regla y todas esas guarradas?
(Si, realmente hay señores tan impresentables que dicen que quieren venir a un círculo y cuando les respondes amablemente que no, contestan así).
-Pues sí, querido, hablamos de nuestro cuerpo, de nuestra belleza interior y exterior y de todo aquello de lo que nos apetece sin tener que sentirnos juzgadas por la inquisición machista ignorante.
-Seguro que todas las que vais allí sois lesbianas o eso.
(Se destapo el susodicho, por lo visto, pensó: ¡Mujeresssssss, al ataqueeeeee!)
-¿Si? Seguramente. Un abrazo.
¡Bueno, impresentables aparte!
En general no se suelen ir hombres a un círculo de mujeres y al contrario; excepto cuando se es invitado o invitada para alguna actividad en concreto; pues hay actividades que pueden realizarse en común para el mutuo crecimiento de ambos círculos.
No voy a extenderme mucho en el tipo de círculo masculino, pues yo puedo hablar del femenino que es en el que me muevo.
De todas formas ambas energías si bien se complementan, son totalmente diferentes.
Es este el motivo de trabajarlas por separado.
La energía femenina es una energía circular, una energía que abraza, mece y crea de forma tranquila y sin pausa.
La energía masculina es directa, necesita retos/objetivos y se detiene una vez conseguidos, hasta el próximo.
Como puedes intuir ambas energías deben de trabajarse de forma distinta.
La masculina por siglos potenciada en su forma más activa/destructiva dejó a un lado la sensibilidad y debe de recuperarla.
La femenina por siglos aplastada y subyugada, necesita recuperar la fuerza y poder de lo femenino; una energía relegada y menospreciada por el patriarcado, que aún permanece marcado a fuego en nuestra feminidad.
Si bien ambas energías son el equilibrio. En la actual sociedad parece que solo se potencia la masculina.
Mujeres; que para triunfar deben de usar la energía masculina, dejando a un lado su propia energía y volviéndose anestesiadas a lo que sucede a su alrededor.
Hombres; que temen dejar entrever su parte de energía femenina y la ahogan, hasta dejar a un lado toda huella de “debilidad” e incluso de compasión.
Así pues en los círculos de mujeres nos reunimos para nutrirnos, crecer y recuperar nuestra propia identidad; no es un lugar donde se “entronice” a las mujeres y se “subyugue” al hombre; es un lugar donde se busca el equilibrio desde el amor; es un lugar micro milésimamente pequeño en el universo y desde el que todo se gesta, pare  y esparce cual diminuta semilla, para al final todas las semillas juntas germinar un mundo mejor.
*Aclaro que hay multitud de círculos diferentes: hombres, mujeres, mixto, por creencias...Acude al que necesites y mejor se adapte a tus expectativas/creencias.
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Mira de otra forma tus pies

ARTE: Javier Boullosa

¿Alguna vez te has parado a pensar que significan/representan nuestros pies?
¿Alguna vez les has dado las gracias?
¿Alguna vez te has detenido a observarlos?
¿Les envías energía, mimos de vez en cuando?
El uso continuado de tacones, zapatos, suelas sintéticas, la falta de costumbre de caminar descalzos, nos perjudica a nivel de conexión y energía.
Los pies representan nuestro camino, el contacto y el enraizamiento con la energía creadora de la madre tierra; están también por ello, conectados con las relaciones maternas.
Los pies son la única manera de conectarnos con la energía de la madre tierra, pues ella a diferencia de otras energías sólo la pone a nuestra disposición a través del contacto.
Así pues luego haremos un ejercicio de enraizamiento para poder conectar con la energía de Gaia.
Los pies nos llevan a los lugares, aguantan nuestro peso; a nivel energético nos dan estabilidad, nos ayudan a sentir seguridad, nos dirigen hacia los objetivos, deseos, direcciones.
Cuando un pie derecho es más fuerte que el izquierdo, nos dice que somos más racionales que intuitivos; si están vueltos hacia fuera nos indican que dispersamos, que a veces estamos confundid@s ante el camino correcto; si nuestros pies están vueltos hacia dentro, nos indican resistencias ante las directrices y caminos de nuestra vida; si notas dolor al detenerte o descansar, significa que te sientes culpable por ir despacio, que no te permites parar para recuperar energía; si notas dolor al avanzar, significa  que sientes que no tienes los medios necesarios para avanzar hacia tu futuro, y que te cuesta dar los pasos necesarios porque temes equivocarte.
¿Te duelen los píes? Deberás de ralentizar tu paso, tal vez te están indicando que tu cuerpo va a 1.000 por hora y tus pies te piden que frenes, antes de sufrir un percance.
¿Tienes los píes hinchados? Deja fluir tus emociones, reprimirlas hace que se acumulen y dañen tu organismo.
¿Tienes los píes fríos? Repasa las relaciones maternas, tal vez son frías y distantes, piensa que puede ser el momento de acercar posiciones.
Esto sólo son pinceladas para hacernos ver la importancia de amar, agradecer y aceptar a nuestros muchas veces maltrechos píes.
Si los cuidamos desde el amor, ellos en agradecimiento nos llevarán por los senderos correctos de la vida.
Ejercicio para enraizarnos:
POSICIÓN:
Pies descalzos en contacto con el suelo.
De pie, ojos cerrados, espalda recta, cuello y hombros relajados, brazos separados de los costados manos y dedos apuntando al suelo, rodillas flexionadas, pies abiertos, alineados con los hombros.
REALIZACIÓN:
Busca un lugar silencioso.
Desconecta móviles y avisa que no te molesten.
Pon música suave.
Ahora espira profundamente 3 veces, mientras ve realizando un chequeo de tu cuerpo y tu mente.
Repasa la cara, la parte posterior de la cabeza; el cuello, los hombros, los brazos, las manos, los dedos de los pies; sigue respirando tranquilamente; la espalda, el pecho, la barriga; los muslos, pantorrillas, pies, dedos de los pies; sigue relajando las tensiones mentales, aleja los pensamientos. Sólo respira.
Vuelve ahora toda tu atención a los pies.
Asegúrate que los pies están firmes sobre el suelo, abre los dedos de los pies, vuelve a recolocarte si es necesario.
Imagina que de la planta de tus pies surgen unas gruesas raíces, largas y profundas, visualiza como crecen y se introducen en la corteza terrestre, atravesando las profundidades de la Tierra hasta llegar a su núcleo incandescente, donde arraigan con gran fuerza.
Conectas con la energía de la Tierra y sientes como su energía sube por las raíces que acabas de crear hasta los pies; una vez en los pies, sigue subiendo por las pantorrillas, muslos, cadera, vientre, pecho, espalda, manos, brazos, hombros, cara, cabeza.
Toda esta energía aporta a tu cuerpo todo lo que  necesitas en estos momentos:
  • Prosperidad
  • Seguridad
  • Tranquilidad
  • Paz
  • Lo que necesites
Sigue con los ojos cerrados y respirando de forma pausada y tranquila, atesora las sensaciones recibidas.
Agradece toda la energía recibida.
Y esta noche antes de acostarte dedícales unos minutos con un buen aceite hazles un masaje mientras les agradeces todo lo que hacen cada día.
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición.

Todo me pasa a mí

FUENTE:  https://www.mindalia.com/ ¿No hay días que añoras no ser un personaje de un cuento, donde como en todos los cuentos todo termi...