martes, 13 de enero de 2015

Razones para no ser végano????

Como cada primer sábado de mes; Elena, Andrea, Pepi, Marijose y yo; quedábamos en nuestro restaurante preferido. Aunque este mes sería diferente.
-¡Hola! Saludamos al unísono.
-¿Señoras que desean comer? Nos preguntó amablemente una camarera muy simpática y que ya cuasi conocíamos ya, de tratarla cada mes.
-¡Lo siento, pero yo no como
! Para mi solo agua, haz el favor y caliéntame esto, es que estoy a dieta y no puedo comer otra cosa. Replico Elena a la par que sacaba del bolso 3 potitos de bebe; se puso a explicar la dieta que estaba haciendo para perder peso a base de potitos de bebe y mientras todas se la apuntaban para probarla en casa.
Al mes siguiente se volvieron a reunir y ya nada más se supo de la super-dieta de Elena, que había vuelto a sus costumbres y si había perdido algún kilo de nuevo estaba afincado en su lugar de procedencia.
Al nuevo mes, la historia se volvió a repetir:
-¡Hola! Saludamos al unísono.
-¿Señoras que desean comer? Nos pregunto amablemente la camarera, muy simpática.
-¡Para mi solo pollo y chuletas de cerdo en un plato! es que estoy haciendo una dieta nueva que es la caña, he perdido 3 kilos en un plis-plas, pero nada de fruta, ni verdura, ni postre.
-¡Cuenta, cuenta! Elena explicó su nueva dieta y lo genial que estaba y lo poco que cocinaba; eso si, esta vez a la hora del postre no pudo evitar saquear todos los postres de las amigas.
Poco duro la dieta, pues el mes siguiente se volvió a correr un tupido velo sobre ella, aunque si se notaba que había perdido peso y estaba bonísima, eso si, de nuevo arrasó con el postre; el suyo y parte del que pudo quitar a las amigas.
Al mes siguiente Elena había recuperado su peso, más algo más.
Sin embargo este mes la historia cambio, esta vez fue Pepi la que puso la nota de color en la conversación.
-¡Hola! Saludamos.
-¿Señoras que desean comer? Nos pregunto la camarera.
-Para mi solo arroz hervido con aceite de oliva, haz el favor es que estoy a dieta y no puedo comer otra cosa.
-¡Cuenta, cuenta! Pepi explico que estaba haciendo monodieta y que cada día comía un solo alimento (plátano, arroz, pollo, piña) y que en una semana perdería 7 kilos. Todas escucharon embelesadas Elena se la apunto para realizarla en la próxima semana.
Pasaron los meses sin mayores incidencias, juntándonos, hablando de nuestras familias y trabajos. Sin embargo este mes vuelve a ser diferente. Yo me siento junto a mis compañeras y al venir la camarera le preguntó:
-¿Me puedes enseñar el menú végano?
Nuestra habitual camarera me lo alcanza y después e echar un vistazo pido:
-¡Un risotto végano de setas de primero y hamburguesa de seitán y quínoa de segundo, por favor!
Cuando levanto la vista están todas mis amigas mirándome en silencio y sin pedir; la camarera esperando y sin saber muy bien que hacer, pues no parece que se animen a pedir nada.
-¿Qué? Dicen a la vez.
-¿Eso porque?
-En realidad, hace un tiempo que como poca carne y pescado; mi conciencia me lo impide y al fin tome la decisión de comer solo comida sin sufrimiento. Es decir soy végana.
De repente un aluvión de preguntas y reproches me invade por doquier.
-¿Y el calcio? ¿Y la proteína? ¿Y las vitaminas? Tú estas loca, tú caerás enferma, no sabes que haces…
-Te vas a descalificar la leche es el alimento más completo. Suelta Elena (ella que es capaz de estar comiendo nabos un mes entero por perder peso, sin cuestionarse nada, solo por que fulanito ha dicho que es una maravilla).
-Pues necesitas comer pescado o no tendrás omegas.
-Pues si no comes carne te quedarás sin músculos.
-¿Tú sabes el daño que le haces a tu cuerpo?
-¡Cari, si no estas gorda! Si quieres te doy una dieta que se llama del astronauta y veras como pierdes ¡
Así un montón de preguntas y de reproches.
-¡Vamos, que flipo en colores! Respondí. Sois capaces de hacer mil dietas raras y no os cuestionáis vuestra salud, ni el aporte de vitaminas, ni el balance hídrico, ni nada de nada y os pasáis las dietas raras unas a otras sin acudir a ningún/a especialista en nutrición y yo que como con conciencia soy cuestionada ¡Vuestras burradas a vuestro propio cuerpo no! ¡Ahora todas sois expertas !
¡Esto no es un capricho, esto es una limpieza de conciencia y de cuerpo; me siento bien, no tengo carencias y encima la gente que como yo esta tan concienciada somos los primeros que comemos balanceadamente y desde luego no como todo el día lechuga!
-¡Bueno, bueno, tu sabrás lo que haces, pero luego no vengas llorando!
Lo siento pero así ha terminado hoy mi comida.
He descubierto que hay much@s experto en nutrición sin título ¡jejejje!
He descubierto que es fácil convertirse en juez de los demás.
He descubierto que mi salud preocupa un montón a todo el mundo ¡JAJAJAJJA!
He descubierto que me molesta que me cuestionen cuando no cuestiono, pero hay que aprender a convivir con ello.
He descubierto que el tiempo pone a cada cual en nuestro lugar y que esto no es un capricho de 7 días.
Tal vez con tiempo descubran la verdad y se replanteen las cosas.
¡Ya nos veremos en la próxima comida!


Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición.

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