Me sumerjo en mis sueños; ya no sé si es sueño o realidad; un
frío agradable recorre mis piernas y estas comienzan a transformarse: se unen
en un armonioso compás gemelar; los pies se funden en una hermosa y colorida
aleta caudal; las piernas se fusionan en
una cola repleta de escamas plateadas…
Todos estos cambios lejos de asustarme me emocionan, siento
que soy yo, mi verdadero yo.
El suelo de la habitación se ha convertido en mar, en ese mar
que tanto añoro; que me susurra canciones al oído y que me atrae hacia su
interior.
¡No tengo miedo!
![]() |
Obra de Christian Schloe |
Sumerjo por primera vez mi cola de pez en el agua, ¡es tan
agradable! Parece que siempre he pertenecido a ella, nado y nado sin miedo;
ahora zambullo mi cuerpo entero.
¡Respiro, respiro bajo el agua!
¿Es un sueño? ¡Sin embargo parece tan real! Ya no sé si mi
vida es un sueño o mi sueño es mi vida.
Tampoco me sorprende cuando a mi encuentro aparecen dos
tritones, dispuestos a darme la bienvenida al reino marino.
No recuerdo que ha pasado con la habitación, solo que ahora ya
no está ¡tampoco importa! Solo hay mar.
Recorremos arrecifes de coral, salpicados de colores enmarcados
por el azul púrpura del mar; la brisa marina ondea mis cabellos negros. ¡Estoy
en mi hogar, estoy segura!
Mi cola remueve las doradas arenas de las profundidades
marinas, mientras rio sin parar ¿nado o vuelo? Ni lo sé, es tan hermosa esta
sensación ingrávida que me invade que… no pienso.
¡Nalowale, Nalowale! Gritan las demás sirenas y tritones
alborozados al verme.
Me siento hija del viento y el mar; me embriaga la emoción; la
fauna acuática luce todo su esplendor para mis ojos; peces mansos nadan a mí
alrededor, enredándose en mis cabellos engalanados con algas…
En medio de tanta algarabía, oigo un timbre ¿un timbre?
Súbitamente mi cuerpo se detiene, intento seguir nadando y me es
imposible; siento como me engulle la vida, los tritones me sujetan de las
manos, mientras grito y me diluyo cual hielo al sol, noto mis células separarse
una a una, el dolor y la impotencia invade mi cuerpo, que desaparece
irremediablemente.
-¡Ringggggg!!!
Abro los ojos aún sorprendida y estoy sobre la cama, empapada
de sudor; no obstante aún huelo a mar, mis cabellos saben a sal y recuerdo cada
detalle.
-¡No olvidaré ni una palabra, ha sido un sueño tan real!
Me digo a mi misma mientras me levanto y acudo al baño a hacer
pis. Una vez en la taza del wáter, ensimismada en mis pensamientos, me viene a
la cabeza:
-Creo que he soñado algo que tenía que recordar y no, no recuerdo nada.
-Creo que he soñado algo que tenía que recordar y no, no recuerdo nada.
Escudriño en mis pensamientos y nada, no recuerdo nada. Al final
del día viene a mi mente una palabra de forma machacona: Nalowale. Intrigada
busco en la red y no encuentro nada interesante, hasta que en el traductor después
de probar con mil idiomas, me aparece:
Nalowale: perdida, en hawaiano.
Rauda recuerdo todos y cada uno de los detalles: la niña
perdida del mar volvió por unos instantes a casa; así sentí mi sueño, era
realmente mi mundo y esta vida es la que me parece un sueño, del que anhelo
despertar de una vez y volver a nadar entre corales y ser coronada con espuma
del mar.
Autora:Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición.
Tienda on-line: http://herboristeriaherbasana.es/
Redactora en: http://www.enbuenasmanos.com/
|