viernes, 17 de abril de 2015

Mente parlanchina

¿Os habéis fijado en lo charlatana que es nuestra mente?
Yo sinceramente nunca me había percatado, pero en clases de yoga y en meditación siempre se recalca “No le des conversación a tu mente”.
El principal obstáculo de la meditación es una mente parlanchina, nuestra mente esta continuamente hablando, en un continuo dialogo; en realidad si te fijas ni por un minuto esta sin verbalizar algo; pasa un coche y lo verbalizas; miras a tu perro y lo verbalizas y así continuamente.
En un principio no le di mucha importancia; sin embargo ese día al salir a pasear con mi perro me di cuenta que era tremendamente cierto.
Lo que en principio es mi comienzo del día en compañía de mi perro haciendo algo de ejercicio y desconectada del mundo, se convirtió en una tremenda conversación.
Me percate que si bien mis labios no emitían palabra, mi mente no paraba de dar vueltas a cosas aparentemente banales.
Y encima divagaban de un extremo a otro, pasaban de decidir que hacer para comer, al último episodio de mi serie favorita, pasando por que una conocida al pasar no me ha saludado. Y un suceso sin importancia como un saludo poco a poco se ha complicado con afirmaciones:
No me habrá visto ¿no? Yo creo que si, seguro que se ha hecho la tonta ¿Qué se habrá creído? Pues no es más que yo…
Así poco a poco una tontería inexistente se ha magnificado hasta el punto que en ese momento si pasa la susodicha ni la miro ¡Con lo fácil que es pensar que vamos absortos en nuestros pensamientos y muchas veces no nos percatamos de lo que ocurre a nuestro alrededor! Pues no, mi mente prefirió coger el camino difícil y poco a poco convertir un paseo relajante en un enfado.
Seguí fijándome en mi mente y efectivamente sigue hablando sin parar, incluso cuando intento meditar, me he visto a mi misma diciéndome:
-¡Muy bien, estas reconcentrada!
Así que ni siquiera en meditación deja de hablar.
Se viste de felicitación, para engañar y no dejar aquietar la mente; alimenta mi ego, amordazando mi alma. Estar atenta a la desatención de la mente, en realidad es atender.
Pues si; en realidad meditar, es solo ese instante entre pensamiento y pensamiento; nuestra tarea es aquietar la mente y que ese diminuto instante sea un poco más largo cada día.
Ahora que soy consciente, intento aquietarla, cuando un pensamiento acude, le dejo paso; no escucho.
Imagino mi cerebro y a un lado una hermosa ventana y al otro lado otra igual, abro las ventanas y dejo pasar los pensamientos como pequeñas nubes que surcan mi mente; entran por la ventana; sin embargo no dejo que se detengan; salen por la otra ventana, sin prestarles atención. Y así sucesivamente, hasta que cada vez las nubes pasan más y más lentas y sin darme cuenta desaparecen y...
Ese pequeño instante, esa milésima de segundo o esa eternidad...
¡No hay nada más hermoso! En ese preciso instante te descubres a ti mism@, los cimientos de tu mente se desmoronan y por unos instantes tu alma se despoja de toda mordaza.
ESO ES MEDITAR

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