jueves, 31 de octubre de 2013

Procesión celeste

Cuentan que mi bisabuela
Emilia, nacida hacia finales de 1800, siempre decía que quería morirse un sábado; para poder llegar a tiempo de acudir a la procesión del cielo.
Según ella narraba, en el cielo se organiza una procesión todos los sábados desde que en la tierra existe el ser humano, sin fallar ninguno.  
En concreto,  entre el atardecer del viernes (hora en la que empiezan los preparativos de la procesión) hasta la aparición de las 3 primeras estrellas de la noche de  sábado (momento que indica el final).
A ella acuden todos los fallecidos durante esa semana; todos juntos en fila van caminando hacia Dios, para poder pedir redención a sus pecados y también para poder dar las gracias por estar en Su presencia.
Mientras todos caminan en silencio, se escucha a los ángeles cantar canciones de alabanza.
Lo que empieza en las puertas del cielo como un bienvenida silenciosa, poco a poco se convierte en una fiesta, la gente empieza a caminar tímidamente en procesión, mientras todas las almas del cielo se asoman curiosas y conforme ven a sus seres amados pasar las saludan, las personas tímidas al principio poco a poco se despojan de lo que aún les une a la tierra y se vuelven celestes, almas limpias y alegres que saludan a sus almas afines y amadas.
La música celestial, los serafines cantando, las nuevas almas nerviosas sonriendo y al final riendo de felicidad…
Todo culmina la final en una grandiosa fiesta de amor y felicidad, donde el apego terrenal que le quedaba se pierde y poco a poco se desvanece, siendo lo más importante el estar en la presencia del Todo, del Amor supremo, de la Perfección.
Mi bisabuela contaba que era la fiesta más celebrada y más alegre de todas y que puntualmente se celebraba cada sábado.
Por ello el sábado sigue siendo un día sagrado.
El sábado es:
·         Descanso del duro trabajo.
·         Tranquilidad en la tormenta.
·         Amor de nuevo encontrado
·         Fin de las luchas y tribulaciones.
·         Es el cese de toda la relación con el mundo físico.
·         El sábado es apertura hacia un nuevo conocimiento.
·         El sábado es la separación del cuerpo del alma.
·         El sábado son almas viejas, abrazando y saludando nuevas almas.
·         Es el fin de las necesidades materiales.

  Para mi bisabuela el sábado era el día un día de recogimiento y felicidad.
No sé de donde saco esta historia, pues nunca a nadie más se la he oído contar, solo sé que su convencimiento en ella era total; no solo le contaba este “cuento, historia, leyenda o lo que fuese” a su nieta, sino que murió en el día que tanto amaba; 
Un sábado; cumpliendo así EL deseo de llegar a tiempo a su tan amada procesión, a ver pronto  a sus almas afines, a sus seres amados, a disfrutar de la fiesta más sagrada de su cielo amado.
Es una lástima que estas historias se pierdan en el tiempo y en la memoria de seres que ya no están con nosotr@, por ello he sentido la necesidad de compartirla y no dejarla caer en el olvido.

Luego cada cual es libre de pensar si se trata solo de un cuento que una anciana contaba a su pequeña y preciosa nieta, si formaba parte del folclore popular y poco a poco se ha desvaneciendo en el olvido, o si se trata de otra cosa distinta.

1 comentario:

Juani Sanz dijo...

Preciosa historia.