-¿Por qué me haces hacerte esto? ¿Crees
que me gusta? ¡Me obligas a golpearte, yo
te amo, eres una mujer y pareces una niña, tengo que cuidarte, decirte las
cosas como las quiero, como debes de hacerlas! ¡Me obligas a hacerlo una y otra
vez, no aprendes! ¡Eres cada día más torpe, inútil, no sirves para nada! ¿Qué
harías sin mí?
Mientras
gritaba seguía golpeándome.
-Lo hago por tu bien, tú me obligas.
¿Crees qué a mí me gusta? Pero necesitas que te enseñen. ¿Qué serías tú sin mí?
El último golpe fue en la cara, ya
estaba en el suelo y la sucesión de patadas parecía no acabar.
-¡Desgraciada, inútil, me obligas, me
obligas!
Ya apenas le oía, el olor de la sangre
llenaba mis sentidos, el color rojo teñía las imágenes deformándolas, al igual
que mi realidad.
Cuando se canso, se sentó.
-¡Yo te quiero, tú… tú eres una
desagradecida, me haces hacer cosas que no quiero.
Como pude me arrastre a sus rodillas
llorando y Él (prefiero llamarle solamente Él, no quiero recordar: su nombre,
su cara, su…) comenzó a acariciar mi pelo.
-Lo hago para que seas una mujer de tu
casa, una esposa de bien; te quiero y te ayudo para que aprendas.
Mis lágrimas mezcladas con la sangre que
brotaba de mi ceja me mostraban una realidad paralela, una realidad a su imagen
y allí estaba atrapada.
Al día siguiente los ojos hinchados de
tanto llorar, la ceja partida (una vez más) y el cuerpo lleno de moratones,
magullado y herido.
Ya era una experta en maquillaje, apenas
nadie podía ver nada, además ¿Quién podía darse cuenta? Si ya no tenía amigas,
mi familia hacía años que habían roto todo trato conmigo, en la compra solo
tardaba unos minutos y volvía corriendo a casa; Él tenía el tiempo marcado;
sabía lo que tardaba en la panadería, el carnicero… y si tardaba más…
Si el trozo de carne era de poca
calidad: el carnicero me engañaba, pues era una ignorante; si el trozo era
bueno: a saber que habría hecho.
¡Ya no sabía cómo contentarle! Cada día
me costaba más maquillar mi rostro, escondiendo las huellas de mi vida; no
tenía ganas de nada, mi sonrisa había emigrado a algún recóndito lugar.
La gente comenzaba a mirarme y yo…
Hoy he cogido el teléfono.
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016 ¿Dígame?
Hoy ha salido el sol por primera vez en
muchos años.
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición.
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