3 Días de oscuridad mundial

Lo que durante múltiples años se difundió como profecías de diferentes profetas, santos y/o iluminados, al fin estaba cumpliéndose.
Fátima y sus 3 secretos.
Nostradamus y sus profecías.
El padre Pío y sus revelaciones.
Rasputin y sus visiones.
Los indios Hopi americanos y sus predicciones.
Y en multitud de culturas diferentes, todas ellas convergían en una predicción en común:
“Durante  3 días la tierra se oscurecerá y tres cuartas partes de la población fallecerán”.

Tras varios comunicados falsos de la NASA, tal vez emitidos para tranquilizar a la población y estudiar su comportamiento ante este tipo de fenómenos o debido a un mal calculo de fechas; parece ser que llego el definitivo y real.
La NASA había dado a conocer que esa misma semana, se podría experimentar un fenómeno en el que la Tierra pasaría tres días de oscuridad (tres días sin Sol). Según estos científicos, el planeta Tierra experimentaría un eclipse galáctico que traería 96 horas de oscuridad. Un extraño fenómeno natural que solo sucede cada 26.000 años.

Bajo el aviso de no salir de casa y hacer acopio debido de comida y agua para esos días y una llamada a la calma; termino la rueda de prensa dada a nivel mundial por todos los presidentes de todas las naciones unidos gracias a la videoconferencia.
Se aviso que durante los tres días de oscuridad, no funcionaría ningún objeto electrónico, no tendríamos agua, ni ninguna comunicación con el exterior. Bajo pena de arresto o peor; estaría prohibido salir a la calle, esta estaría custodiada por fuerzas especiales y armadas; para evitar cualquier acto vandálico provocado al amparo del terror y la oscuridad.

En el comunicado oficial de la NASA se explicaba el porque de este extraño fenómeno, algo sobre tormentas solares, debido al plasma solar y la pérdida del equilibrio hidrostático, todo ello relacionado con un descenso del equilibrio del campo electro-magnético o algo similar puesto que no estoy formada en dicha materia.

La cosa es que todos estábamos encerrados, sin nada que decir; pues el miedo atenazaba nuestras gargantas. Afuera de vez en cuando se oían a los soldados pasar y a veces algún ¿grito?
Esa ¿noche? al acostarnos el sueño fue para todos ligero o ausente, plagado de miedos, angustias y preguntas; nada sabíamos, no podíamos salir, no teníamos contacto con amigos, familiares… Si asomabas la cara por la ventana atemorizada podías vislumbrar incipientes incendios; soldados; carros… Nada esperanzador.

Supongo que sería el cansancio, la tensión o el miedo; pero lo cierto que al final caímos en un sueño inquieto y plagado de miedos, del cual me desperté cuando oí hablar a alguien:
“Enciende velas benditas, porque por tres días ninguna otra luz se encenderá”
Desperté y de nuevo esa luz resonaba en mi cabeza; tal vez producto del sueño, tal vez producto de mi imaginación desbandada.
Fui a la cocina y alcance el cajón donde había hecho acopio de las velas, sin darme cuenta las bendije y encendí varias.
Me aproxime a la ventana y allí la deposite, no sin antes asomarme, estaba todo desierto, los fuegos seguían en la distancia, sin embargo el silencio más frío y absoluto reinaba allí.
La  luna había dejado de acariciar con sus suaves y etéreos rayos la tierra, el frío era intenso y la soledad aún mayor.
Sin embargo seguí iluminando las ventanas con las velas, pues la voz era lo único que resonaba en mi interior.
“Enciende velas benditas, porque por tres días ninguna otra luz se encenderá”
Terminando las velas, volvía a asomarme y fue entonces cuando lo vi.
A lo lejos empecé a vislumbrar pequeñas luces tintineantes; eran otras velas; eran otras casas. Así pues no era la única que escuchaba aquella locura.
De repente de todas ellas surgían figuras femeninas, sin nadie que las frenase; fue cuando me percate; mi marido y mi hijo estaban sumidos en un profundo sueño del que no despertaban, el ejército estaba tirado en la calle y los saqueadores que habían osado asomarse al amparo de la terrible noche también.
Sin saber el motivo seguí mi camino con el resto de las féminas, tampoco buscaba ningún motivo; no sentía miedo ni angustia ante la noche cerrada, ni ante el frío intenso; no tenía preguntas, solo convención; no tenía dudas, solo un destino.
Cada vez éramos más, todas en silencio, seguimos a nuestra voz interior y llegamos a lo alto de la pequeña montaña y una vez allí en silencio y con nuestras velas nos detuvimos al unísono.
Alzamos nuestras pequeñas y débiles llamas en alto en un mismo clamor y en toda la tierra. Cientos de millones de mujeres en el mismo instante, en el mismo segundo; sin motivo, sin preguntas, sin saber porque.

Lo cierto es que el cielo oscuro, por unos minutos fue testigo de cómo iluminamos el firmamento en una misma energía, en un mismo amor y por un mínimo instante de la creación la tierra ilumino el firmamento con la luz que durante millones de años arrebato al universo; una energía creadora de amor y redención.
En ese instante un pequeño lucero guiño al planeta y a ese pequeño guiño, siguieron miles de millones más, cubriendo el cielo cual manto celestial; el cielo estrellado dio paso a una hermosa y radiante luna.

Una vez en casa, el resto de la humanidad empezó a salir de su sopor a la par que la luz del sol volvió a acariciar con sus rayos a nuestro amado hogar; la tierra.

Las mujeres benditas por la creación, dadoras de vida y guardianas del amor incondicional, rescataron una vez más a la humanidad de la oscuridad.

Sin menciones, sin medallas, desde el anonimato.
AUTORA: Rosa Francés Cardona
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición
Regente de la Herboristería Herbasana de Canals Valencia
Colaboradora en: buenasmanos.com

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hermoso!!!!......espectacular!!!