Mi familia

Relato seleccionado en el:
Concurso de Relatos breves “Espero…”
Convocado por Letras con Arte y publicado en su Antología Espero I edición
Han participado 586 escritoras y escritores, 174 seleccionados



El olor a bizcocho recién horneado inunda la estancia; sin prisa me dispongo a sacarlo y preparar un glaseado para que quede bien lindo, ya que es mi cumpleaños.
Me he levantado temprano, de forma extraordinaria he ido a la “pelu”, pues la paga de viuda no da para mucho y tengo que administrarla bien.
He sacado un lindo vestido que tengo guardado para las ocasiones especiales, incluso me he pintado los labios y he añadido un poco de rubor a mi rostro. ¡Está claro que las arrugas no van a desaparecer, pero quiero sentirme guapa!
¡Mis 3 hijos me han asegurado que vendrán con su niños y sus parejas, que este año no fallan, estoy súper-nerviosa; quiero que todo este perfecto!
Ha venido la chica que a veces me ayuda a limpiar casa. ¡Un día es un día! Yo, ya no estoy para estos fandangos, pero como no puedo permitírmelo, me aguanto y de normal limpio yo como puedo, recurro a ella en ocasiones especiales (en realidad casi nunca suelen haber estas ocasiones) y para la limpieza anual de paredes, cortinas, cocina… La verdad es que Ana (que así se llama) es un sol, nunca se queja porque solo la llamo cuando ya está todo muy sucio; es más, a veces me llama por si necesito algo y me trae la compra a cambio de un café y charlar. ¡Yo sé que es porque sabe que estoy sola!
¡Bueno al lío! Debo de dejar divagar mi mente y a lo que toca:
¡Vienen mis hijos, mi familia!
Mesa puesta, mantel de bolillos, cubertería de plata, tazas de porcelana fina…
¡Mis hijos merecen eso y más! Hace casi tres años que por H o por B no estamos juntos.
Han dicho que vendrán a merendar, son las seis, estoy impaciente e incluso preocupada.
José acaba de llamar; se ha excusado, según él los niños tienen exámenes.
A Isabel y Enrique he tenido que llamarles; se les había olvidado.
Sentada espero, creyendo que es una broma pesada.
¡Otro año será! Pienso, mientras lloro sin consuelo.
¡Ringgggg!!!!!
Enjuagándome los ojos, abro la puerta y…
-¡Felicidades señora Francisca! Ya es tarde,  no quería interrumpir su día con sus hijos.
Allí esta ella; ¡Ana, mi familia!

Desde la calle, bajo la luz tenue de la farola, se puede distinguir en una ventana, la silueta de una anciana y de su ¿hija? riendo y felices.
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición.

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