lunes, 3 de febrero de 2014

Flores para tu tumba

Nunca me ha gustado ir al cementerio, pero hoy se acerca tu aniversario y sentía una extraña necesidad de verte.
Aunque siempre he opinado que en los campos santos solo hay restos y la persona que antaño alguien fue ya no existe.
Sin embargo hoy una extraña sensación mezcla de hormigueo y vacío me embarga; me encuentro sola, triste, vacía…
Así que al final pase por la floristería y compre media docena de rosas.
Y ahora aquí estoy frente a tu tumba, sin saber muy bien porque, miro el mármol oscuro y frío y la tristeza me embarga por momentos, llegando a sentir un nudo tremendo en mi garganta, un nudo que parece que me impida respirar.
Al final pongo las flores sobre tu tumba y sin saber muy bien que hacer, me quedo mirando tu retrato.
¡Si, tú retrato! Estas como te recuerdo, parece que solo haga unos días que te fuiste y…
¡Dios, ha pasado un año!
Sigo mirando como una tonta ¡menos mal que no hay nadie cerca!
Cierro los ojos y te recuerdo; oigo tu voz; huelo tu colonia; aquella  de Avon qué ya no se hace; siento tu presencia tan cerca…
De repente me asusto, todo me parece tan real que siento vértigo, es una extraña sensación de cercanía lo que me embarga y asusta al mismo tiempo; abro los ojos y respiro varias veces honda y profundamente ¡Menos mal que nadie me ve!
Me tranquilizo y me auto convenzo de que todo es autosugestión e imaginación; pero esa extraña sensación de cercanía sigue.

Al final decido cerrar de nuevo los ojos y pensar en los hermosos momentos, en las pocas veces que te oí reír, en esos ojos tan expresivos tuyos y sobre todo en tus enormes ganas de vivir y luchar.
De nuevo vuelve el vértigo, esa sensación, ese olor…
Pero esta vez sigo con los ojos cerrados y poco a poco el miedo desaparece, una sensación de paz empieza a inundar mi cuerpo y por primera vez lloro.
Lloro sin consuelo; cómo una niña a la que le han pegado sus amiguitos, como un crío castigado sin tele, como alguien que ha perdido a un ser muy querido: TÚ
Poco a poco me calmo ¡Menos mal que sigue sin a parecer nadie!
Aunque sigo oliendo tu perfume, sintiendo tú presencia… pero el nudo en la garganta cambia por una sensación de paz, de tranquilidad; no temo por ti, estoy segura de que estas bien, siento como si estuvieses a mi lado, mirando tu tumba y diciendo:
“¡Tranquila estoy bien, no te preocupes, yo estoy feliz!”

Solo ha sido una sensación, un instante de paz y amor; un instante que ha llenado mi vacío. No se si es mi imaginación o es real; pero te he sentido, he olido tu perfume, he respirado tu paz, he sentido tu brazo rodeándome y consolándome.
¡Gracias!
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición.

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