lunes, 5 de agosto de 2013

¿Cuándo perdemos la inocencia?

Recuerdo que de pequeña cada pocos días le pedía a mi madre  que midiese mis “alitas”; en realidad se trataban de mis omóplatos, a los que adoraba y creía que un buen día se convertirían en hermosas alas.
Unas alas de plumas blancas, mullidas y enormes, cual hermoso ángel; alas que me darían al fin la libertad para volar a mi mundo real y ese día sin mirar atrás echaría a volar hacia aquel hermoso lugar lleno de gente como yo, libres, mágicos y en paz.

He de añadir que mi madre siempre de forma paciente midió mis "alas" y cada nuevo día me decía “ya casi están saliendo, seguro que en poco tiempo estarán grandes y hermosas,  ya veo la puntita”. No recuerdo que nunca se enfadase por decirle que me marcharía volando hacia mi planeta de ángeles;  es más recuerdo su sonrisa y su paciencia.

Durante años midió mis alas, hasta que un día me olvidé de ellas; me olvide de mis eternos amigos alados que todos los días jugaban conmigo a las muñecas, a subir en bicicleta, a vestir a mis gatitos con vestidos de muñecas…

No sé como paso;  un buen día, esa preocupación paso, esos amigos fueron olvidados por mí, supongo que influyo la edad, el que solo yo pensara así, el que mis amiguitos alados solo fuesen vistos por mi… en fin por multitud de factores externos e internos, que fueron apartando mi mente de esos pensamientos y ocupándola en otros “más importantes”.

La verdad es que hoy añoro esos tiempos, esa inocencia, esa visión y forma de pensar; hoy echo de menos a mis amigos alados, a aquella paz y convencimiento en lo que decía, veía y pensaba.

¿Cuándo perdemos la inocencia?

¿Por qué parece que todos tenemos prisa en que nuestros retoños crezcan rápidos, piensen, hablen, vistan… como un/a adult@?

¿Realmente es tan bueno, el crear niños/adultos?

Tenemos prisa en que aprendan a leer y escribir. Cuando entras en preescolar, algunos padres entran en una carrera frenética por que sus hijos aprendan más rápido a leer y escribir y ser los más listos de clase; sin pensar que en esta edad se aprende jugando y se sientan las bases de lo que luego será el aprendizaje y que desde luego la meta de preescolar no es aprender a leer y escribir, sino el plantar unos sólidos cimientos para el futuro aprendizaje.

Luego al empezar primaria se sigue presionando al niño con deberes, pruebas y exámenes, ¡Dios mío! ¡Si solo tienen 6 años!
Y así sucesivamente.

¡Vale! No solo sé, sino que pienso que la educación es primordial; aunque también opino que hay que dejar que los niños sean niños y disfruten de su infancia, que recuperen su imaginación, su mundo interno, sus amigos imaginarios.

Pienso que todo tiene un porqué, un ritmo y una razón de ser; así pues, no nos esforcemos en ir siempre por delante, en correr, en querer ganar la carrera.

Esforcémonos en crear niños felices, sin excesivas presiones, rodeados de amor.
Yo quiero que mis hijos sean felices, buenas personas y que crezcan a su ritmo, no quiero un/a mini-yo, el que luego cuando descubra que perdió su infancia se convierta en un eterno adolescente.


Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición.

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