En un mundo donde todos corren.
En un mundo donde parece que ya no existen los límites.
En un mundo donde los problemas parecen hacerse más grandes cada día.
En un mundo donde todos estamos etiquetados.
En un mundo donde todos opinan, juzgan, corrigen y exigen.
En ese tipo de mundo decidí cuidar mi energía, proteger mi alma, mi paz y mi tranquilidad.
Porque comprendí que eso no era egoísmo; era amor propio.
En
un mundo rápido, decidí detenerme a mirar el paisaje y respirar.
En
un mundo sin límites, decidí establecer los míos propios.
En
un mundo caótico, decidí ser estoica.
En un mundo triste,
decidí reír.
En un mundo egoísta, decidí tender la mano.
En
un mundo lleno de etiquetas, decidí no juzgar.
En un mundo
lleno de problemas, decidí ser responsable, no culpable.
Así
que hoy tal vez sea la rara del mundo.
Pero hoy me río a
carcajadas.
Me visto de colores.
Pinto mi cabello.
Abrazo
mi esencia sin pedir permiso.
Y elijo, cada día, que la paz sea
lo más importante de mi vida.
Porque descubrí que no
necesito encajar en este mundo para ser feliz; solo necesito ser fiel
a mí misma.
Autora: Rosa
Francés Cardona (Izha) |
No hay comentarios:
Publicar un comentario