lunes, 18 de mayo de 2026

El candado

 

Esta tarde durante el paseo me he encontrado con una imagen de un candado oxidado, viejo y casi destruido, colgando de una reja.
Y he recordado que muchas personas simbolizan así su amor, un candado atado a una verja, a una valla, en un puente...
Los candados nacen brillantes, como casi todos los amores: llenos de promesas, de ilusiones, de frases como ‘para siempre’, ‘hasta que la muerte nos separe’ o ‘para siempre jamás’.
Pero al igual que al metal, el tiempo tampoco perdona a las personas.
La lluvia, el aire, los años, hacen lo suyo.
En el amor: los besos no dados, las palabras no dichas, los silencios descuidados... terminan oxidándolo todo.
Entonces el amor deja de brillar, aunque resista tormentas.
Algunos amores se quiebran.
Otros permanecen atados por costumbre, por miedo o simplemente por el recuerdo de lo que alguna vez fueron.
Y es que el problema no está en oxidarse, porque todo cambia con el tiempo.
El problema empieza cuando ya nadie intenta tocar el metal, limpiarlo, cuidarlo, abrirlo para que respire.
Porque un amor vivo no siempre luce nuevo.
A veces está desgastado, marcado, imperfecto… pero sigue teniendo un brillo interno.
Otros, en cambio, brillan por fuera aunque estén vacíos por dentro.
Y este candado me ha recordado que tal vez el amor no muere cuando pierde el brillo.
Tal vez tampoco muere cuando queda colgado, oxidado, como un viejo candado que nadie recuerda haber puesto ahí.
Tal vez el amor muere solamente cuando se abandona.


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).


miércoles, 29 de abril de 2026

Responder con amor abre corazones

 


El otro día llegué al trabajo tranquila, después de mi paseo matutino con mi perro 🌿

Saludé con un gran “hola” y una sonrisa a mi primer cliente. Pero él no respondió… solo preguntó escueta y directamente por un artículo.

Por un instante, mi sonrisa se desvaneció y sentí cómo mi ánimo bajaba. Hasta que me detuve.

Respiré hondo, pausado… y recordé: “cada quien da lo que lleva en su interior. Tal vez su día no estaba siendo fácil”.

Así que elegí volver a mi centro. Mi sonrisa regresó y continué atendiéndole con amabilidad. Decidí no engancharme con su gris oscuro.

Poco a poco, sentí cómo mi paz volvía a mí…y entonces, algo cambió.

De repente él, se quebró. Lágrimas cubrieron su rostro y empezó a contarme el momento difícil por el que estaba atravesando. Me confesó que no se lo había dicho a nadie, ni siquiera a su familia… pero que, sin saber por qué, sentía la necesidad de compartirlo conmigo.

Después de un rato, ya más calmado, me dio las gracias. Y prometió hablar con los suyos.

Porque entendió algo importante: hay cargas que no debemos llevar solos.

A veces, un poco de paciencia y amabilidad pueden abrir puertas que el juicio jamás tocaría 💫


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).


miércoles, 1 de abril de 2026

La casa perfecta

 

Ana solo quería vivir una vida sencilla: estar junto a su pequeño, pasear en bote por las aguas cristalinas del lago, ver a su esposo José pescando, compartir confidencias y risas junto al fuego, recogiendo moras silvestres…

En cambio José soñaba con algo más grande.

Quería una casa enorme, espaciosa, llena de comodidades...
Así que se puso a ello.

Cada día después de su trabajo, seguía con otros encargos, muchas veces (demasiadas) hasta las tantas de la noche.

Así fueron pasando los años hasta que al fin compro un terreno y se puso a construir la casa de sus sueños. Ana siempre le decía que no trabajará tanto, que salieran a pasear, que estuviera más tiempo en casa con el niño y con ella... no necesitaban tanto.

José solo pensaba en un futuro perfecto, en su mansión llena de objetos y su familia sentada alrededor de una mesa perfecta...Hasta que un día por fin llego su momento soñado: “había conseguido su sueño”.
Llegó a casa emocionado y feliz por haber terminado su proyecto llamando a su esposa y a su hijo…

Solo respondió el silencio.

Una casa vacía.

Y una nota:
-”José, amor…

En la nevera está la cena, solo tienes que calentarla en el micro.

Sé que estás a punto de terminar esa preciosa casa tuya, disfrútala; disfrútala y sé feliz en ella.

Nosotros nos hemos ido a casa de mi madre.

Me duele quedarme en un lugar lleno de recuerdos de cuando éramos felices,,, pero también de ausencias, de llantos, de ver crecer a nuestro querido hijo con un padre ausente, de envejecer sola, de amor no correspondido…

José, te amo tanto como el primer día. Pero te perdí hace ya mucho tiempo.

Yo lo tenía todo y sin embargo tú querías más, no tenías bastante con esta familia humilde, cuando a mi me sobraba el mundo solo con mirarte.

Pero hoy sé que merezco mucho más que migajas, merezco alguien que elija cada día como prioridad, no como premio de consolación.

¡Cuídate por favor!”
José se quedo de pie, en silencio en medio y entonces

lo entendió:

Había construido una casa… pero había perdido un hogar.


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).



viernes, 27 de marzo de 2026

CUIDA TU JARDÍN INTERIOR

 

CUIDA TU JARDÍN INTERIOR 🌱



En mi quince cumpleaños, mamá me hizo un regalo muy especial… aunque en ese momento, para mí, fue un poco tonto.
Me regaló una semilla. ¿Una semilla? Sí… una semilla.
Ni siquiera sabía de qué era.
Pero sus instrucciones fueron muy claras:
-“Plántala, riégala y hazte responsable de ella”.
Sin entender mucho, pero viendo la ilusión en sus ojos, le hice caso.
La planté… la regué… y esperé.
Pasaron los días… las semanas… y no salía nada.
Empecé a dudar:
-“Quizás no sé plantarla… quizás no la estoy cuidando bien…”
Cuando se lo dije, ella solo respondió:
-“Sigue cuidándola”.
Y así lo hice…
aunque con poca paciencia, algo de descuido, mucha ansiedad y muchas, muchas dudas.
Hasta que un día, sin aviso…
un pequeño brote asomó por la tierra 🌱
Mamá tenía razón.
Corrí emocionada a enseñárselo.
Era tan pequeñito… pero para mí, era enorme.
Ella sonrió y me dijo:
-“¿Ves? La paciencia, el cuidado y la constancia son la clave.
Lo más valioso no se ve de inmediato.
Nosotros somos como esa pequeña hoja…
antes de florecer por fuera, necesitamos crecer por dentro.
Por eso, nunca olvides cuidar tu jardín interior…
Incluso cuando parezca que no pasa nada.
Incluso cuando pierdas la paciencia.
Incluso cuando no veas resultados.
Porque cuando hay amor, constancia y cuidado… el fruto siempre aparece.
Y siempre te sorprende.” ✨

Esa lección siempre ha permanecido en mi interior, es más cuando estoy triste, con problemas, sin rumbo… salgo al jardín y allí esta aquella pequeña semilla, hoy convertida en un robusto árbol recordándome el mejor regalo y lección de mi vida.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).



martes, 24 de marzo de 2026

No dejes de soñar

 

Dicen que cuando dejas de soñar estas muert@.


¿Qué sucede cuándo te das cuenta que no puedes tener sueños, pues tú eres un sueño?

¿Qué sucede cuándo te percatas de que este personaje que has construido es sólo eso? Un personaje.

Que tú no eres esa persona que crees, que no eres tus sueños, que no eres esa ropa de marca que llevas, que no eres esa profesión, ni esos estudios, ni siquiera eres esa etiqueta con nombre, apellidos y localidad que te identifica.

¿Quién soy

¿Quién eres?

¡No puedo estar muerta! Pues continuo en mi sueño, sigo sin despertar, sigo debatiéndome en mis pensamientos de papel; pensamientos que posiblemente no son siquiera míos, aunque yo así los catalogue; son pensamientos cazados al vuelo, con un solo dueño y a la vez sin propiedad.

¡No puedo estar viva! Pues no soy poseedora de mis sueños. Tal vez seamos entes limbantes a la espera de una oración, de un deseo, de un beso de amor, de...

Así pues ¿De verdad sufro, de verdad río, lloro, amo? ¿De verdad nazco, muero..?

¿A donde irán mis-tus pensamientos cuando yo no este?

¿Vinieron de alguna parte, van a algún lugar?

Sólo soy un sueño dubitativo y temeroso, con miedo a despertar, en busca del beso mágico de amor de los cuentos. pues imagino que solo el amor verdadero me ayudará a despertar.

Por desgracia en los cuentos esta parte se desvirtuó y no debo ser en este sueño ni príncipe ni princesa, pues soy ambos, el beso de amor verdadero no se esconde en los labios de un apuesto príncipe ni de una desvalida princesa; el amor verdadero no se esconde en el exterior, está en nosotros en los creadores de este sueño.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).




martes, 10 de marzo de 2026

Cuando la prisa se detuvo

 Cada día atravesaba el parque para poder arrancar unos minutos al día y llegar antes trabajo. Caminaba rápido, casi corriendo, sin detenerme a mirar nada fijo, ni las aves, ni las flores, ni los árboles… Tenía demasiada prisa, el reloj era mi enemigo cada mañana, el trabajo se acumulaba por momentos…

Pero aquel día no iba a ser uno más.

Mientras cruzaba el parque casi corriendo, sin detenerme a mirar nada, para llegar antes al trabajo ; como siempre; un niño pequeño me detuvo. Al principio pensé en seguir mi camino; no podía llegar tarde al trabajo; pero al no ver a ningún adulto cerca, pensé que quizá se había perdido; así pues, muy a mi pesar, me detuve.

Aquel niño de las narices me haría llegar tarde; aunque muy a mi pesar me detuve junto a él.
Él niño me miro y solo dijo:

-¿Has visto el árbol de oro?
Muy confundida, respondí:

- ¿De oro? Aquí solo hay árboles normales y corrientes.

No pareció molestarle mi respuesta. Seguía mirando fijamente hacia un punto.

-¿Y tus padres?

Seguí hablando, más preocupada por el tiempo que se me echaba encima, que por cualquier otra cosa.

Sin inmutarse me cogió de la mano y sin dejar de mirar me dijo.

-¡Mira… mira bien ese árbol!

En ese preciso instante el mundo se detuvo.

Quedé sin palabras.

La luz atravesaba sus hojas verdes mientras el viento las acariciaba suavemente. El sol se colaba entre las ramas creando una maravillosa danza de pequeños destellos dorados. Era como si el árbol estuviera hecho de luz.


Pasaba por allí cada día.

Cada día cruzaba el parque corriendo y… jamás lo había visto.

Tanta belleza a mi lado y yo solo corría y corría para no llegar tarde.


Cada día despertaba esperando una señal, un milagro, un gran cambio en mi vida… sin tiempo para ver los milagros que suceden cada día a nuestro alrededor.


Aquel niño desde su inocencia, me enseño algo que yo hacia mucho que había olvidado: a mirar, a detenerme, a maravillarme con lo cotidiano.

Deje de esperar lo extraordinario… porque ya estaba a mi alrededor.


La prisa, el estrés, la costumbre… nos hacen olvidar que estamos rodeados de maravillas, de señales, de instantes.

Deja de buscar tanto. La respuesta quizás ya está a tu lado.

NO ESPERES MILAGROS… ESTÁS RODEADA DE ELLOS.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).


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jueves, 5 de marzo de 2026

Los niños si lloran

 

A mi hermano le regalaron su primera escopeta de aire comprimido para su cumpleaños (era un regalo muy común en España por los años 60-70).

Nunca olvidaré su cara de felicidad, era el REGALO, si; así, en mayúsculas; ahora pasaba a ser la envidia del resto de hermanos y primos.

Así que feliz como una perdiz recogió su regalo, se junto con los primos y partió a su primera “gran cacería”; realmente no sé que pensaba él que era eso de cazar; pues aunque tenía solo 7 años parecía entenderlo muy bien (o al menos eso creímos todos).
Al salir de casa habían una pinada llena de pequeñas aves y sus polluelos. Así pues,  no tardamos en escuchar el tiro y corrimos a ver que había “cazado” junto al resto de primos que habían salido con él.

La escena no podía ser más triste. Allí estaba él arrodillado junto a una pequeña ave, llorando sin consuelo, mientras algunos primos reían y otros miraban de hurtadillas; papa se acerco e intento quitar “hierro” al asunto:
-“No llores por eso, solo es un pájaro”.

La verdad es que eso lo único que consiguió fue que se rompiera aún más. Mamá que era una mujer mucho más emotiva se acerco y mientras el acariciaba la cabeza le susurro al oído:

-“Amor, llora, llora lo que necesites, no es malo llorar, no dejes de llorar nunca que lo necesites. Lo que tú sientes los demás no lo ven”.

La verdad es que mamá era un poco “bruja” y siempre parecía "vernos incluso por dentro" y saber que lo que sentíamos y pensábamos.

Aunque los primos se reían mamá parecía no escucharles y poco a poco contagio esa “sordera selectiva” a mi hermano, que dejo de llorar y paso a mirar solo con mucha pena al fruto de su “homicidio”.

Mamá me llamo y entramos en casa, preparamos una pequeña caja hermosa con una servilleta bordada por ella misma y nos dirigimos a su lado , allí en esa pequeña caja que habíamos adornado introducimos a la pequeña ave y después de un breve y emotivo responso la enterramos. Mientras en casa papá fruncía el ceño pues le parecía que estábamos inculcando “demasiada sensibilidad” por llamarle de algún modo.
recuerdo que durante muchos, muchos años fuimos a la pequeña tumba a depositar flores; durante muchos años permaneció en pie la pequeña cruz de madera que allí depositamos.

Hoy décadas después mi hermano; el veterinario; tiene un dibujo en la pared de su despacho de un niño enterrando a una pequeña ave, mientras una mujer le acaricia la frente y cerca de ella una niña;  que estoy segura que soy yo; parece sonreír aunque realmente mira con amor hacia su hermano y muy al fondo se puede ver un pequeño rifle roto en el suelo.
Ese día mi hermano y yo aprendimos que endurecer nuestro corazón para encajar en el mundo no era nuestra opción correcta, que teníamos otras alternativas; aunque los demás no estuvieran de acuerdo. Así que :
GRACIAS MAMÁ por abrir nuestras mentes a otras opciones, emociones e ideas; sin presiones, sin enfados, sin menospreciar nuestros sentimientos.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).

El candado

  Esta tarde durante el paseo me he encontrado con una imagen de un candado oxidado, viejo y casi destruido, colgando de una reja. Y he re...