martes, 10 de marzo de 2026

Cuando la prisa se detuvo

 Cada día atravesaba el parque para poder arrancar unos minutos al día y llegar antes trabajo. Caminaba rápido, casi corriendo, sin detenerme a mirar nada fijo, ni las aves, ni las flores, ni los árboles… Tenía demasiada prisa, el reloj era mi enemigo cada mañana, el trabajo se acumulaba por momentos…

Pero aquel día no iba a ser uno más.

Mientras cruzaba el parque casi corriendo, sin detenerme a mirar nada, para llegar antes al trabajo ; como siempre; un niño pequeño me detuvo. Al principio pensé en seguir mi camino; no podía llegar tarde al trabajo; pero al no ver a ningún adulto cerca, pensé que quizá se había perdido; así pues, muy a mi pesar, me detuve.

Aquel de las narices me haría llegar tarde; aunque muy a mi pesar me detuve junto a él.
Él niño me miro y solo dijo:

-¿Has visto el árbol de oro?
Muy confundida, respondí:

- ¿De oro? Aquí solo hay árboles normales y corrientes.

No pareció molestarle mi respuesta. Seguía mirando fijamente hacia un punto.

-¿Y tus padres?

Seguí hablando, más preocupada por el tiempo que se me echaba encima, que por cualquier otra cosa.

Sin inmutarse me cogió de la mano y sin dejar de mirar me dijo.

-¡Mira… mira bien ese árbol!

En ese preciso instante el mundo se detuvo.

Quedé sin palabras.

La luz atravesaba sus hojas verdes mientras el viento las acariciaba suavemente. El sol se colaba entre las ramas creando una maravillosa danza de pequeños destellos dorados. Era como si el árbol estuviera hecho de luz.


Pasaba por allí cada día.

Cada día cruzaba el parque corriendo y… jamás lo había visto.

Tanta belleza a mi lado y yo solo corría y corría para no llegar tarde.


Cada día despertaba esperando una señal, un milagro, un gran cambio en mi vida… sin tiempo para ver los milagros que suceden cada día a nuestro alrededor.


Aquel niño desde su inocencia, me enseño algo que yo hacia mucho que había olvidado: a mirar, a detenerme, a maravillarme con lo cotidiano.

Deje de esperar lo extraordinario… porque ya estaba a mi alrededor.


La prisa, el estrés, la costumbre… nos hacen olvidar que estamos rodeados de maravillas, de señales, de instantes.

Deja de buscar tanto. La respuesta quizás ya está a tu lado.

NO ESPERES MILAGROS… ESTÁS RODEADA DE ELLOS.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).


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jueves, 5 de marzo de 2026

Los niños si lloran

 

A mi hermano le regalaron su primera escopeta de aire comprimido para su cumpleaños (era un regalo muy común en España por los años 60-70).

Nunca olvidaré su cara de felicidad, era el REGALO, si; así, en mayúsculas; ahora pasaba a ser la envidia del resto de hermanos y primos.

Así que feliz como una perdiz recogió su regalo, se junto con los primos y partió a su primera “gran cacería”; realmente no sé que pensaba él que era eso de cazar; pues aunque tenía solo 7 años parecía entenderlo muy bien (o al menos eso creímos todos).
Al salir de casa habían una pinada llena de pequeñas aves y sus polluelos. Así pues,  no tardamos en escuchar el tiro y corrimos a ver que había “cazado” junto al resto de primos que habían salido con él.

La escena no podía ser más triste. Allí estaba él arrodillado junto a una pequeña ave, llorando sin consuelo, mientras algunos primos reían y otros miraban de hurtadillas; papa se acerco e intento quitar “hierro” al asunto:
-“No llores por eso, solo es un pájaro”.

La verdad es que eso lo único que consiguió fue que se rompiera aún más. Mamá que era una mujer mucho más emotiva se acerco y mientras el acariciaba la cabeza le susurro al oído:

-“Amor, llora, llora lo que necesites, no es malo llorar, no dejes de llorar nunca que lo necesites. Lo que tú sientes los demás no lo ven”.

La verdad es que mamá era un poco “bruja” y siempre parecía "vernos incluso por dentro" y saber que lo que sentíamos y pensábamos.

Aunque los primos se reían mamá parecía no escucharles y poco a poco contagio esa “sordera selectiva” a mi hermano, que dejo de llorar y paso a mirar solo con mucha pena al fruto de su “homicidio”.

Mamá me llamo y entramos en casa, preparamos una pequeña caja hermosa con una servilleta bordada por ella misma y nos dirigimos a su lado , allí en esa pequeña caja que habíamos adornado introducimos a la pequeña ave y después de un breve y emotivo responso la enterramos. Mientras en casa papá fruncía el ceño pues le parecía que estábamos inculcando “demasiada sensibilidad” por llamarle de algún modo.
recuerdo que durante muchos, muchos años fuimos a la pequeña tumba a depositar flores; durante muchos años permaneció en pie la pequeña cruz de madera que allí depositamos.

Hoy décadas después mi hermano; el veterinario; tiene un dibujo en la pared de su despacho de un niño enterrando a una pequeña ave, mientras una mujer le acaricia la frente y cerca de ella una niña;  que estoy segura que soy yo; parece sonreír aunque realmente mira con amor hacia su hermano y muy al fondo se puede ver un pequeño rifle roto en el suelo.
Ese día mi hermano y yo aprendimos que endurecer nuestro corazón para encajar en el mundo no era nuestra opción correcta, que teníamos otras alternativas; aunque los demás no estuvieran de acuerdo. Así que :
GRACIAS MAMÁ por abrir nuestras mentes a otras opciones, emociones e ideas; sin presiones, sin enfados, sin menospreciar nuestros sentimientos.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).

Eres PAS?

 PAS?

Persona

Altamente

Sensible

Estas personas se caracterizan por sentir mas empatía, por tener un procesamiento emocional mucho más intenso, por estar profundamente conectadas con la vida, por sentir profundamente las palabras.
Sin embargo no debemos de confundir la sensibilidad con debilidad, ni con exceso de emociones mal reconducidas. Es profundidad mal comprendida. Es empatía poco reconocida. Es creatividad interior. Es vocación de ayuda.
Vivimos en un mundo don de no se entiende bien, pues muchas veces confunde la sensibilidad con fragilidad y/o debilidad.

Cuando alguien siente mucho, se emociona, suele asustar a los de su alrededor, pues no acaban de entender que alguien se atreva a mostrar de forma tan profundo sus emociones. Les asusta que alguien tenga una percepción tan amplia y emotiva de la vida, que vean tristezas detrás de sonrisas; que escuchen silencios detrás de palabras; que descubran belleza donde otros solo ven ruinas.

En realidad la sensibilidad puede considerarse una forma de inteligencia emocional, donde la capacidad de comprender, conectar y de empatizar está muy desarrollada y esto les hace personas idóneas para trabajos de creatividad, ayuda, voluntariado...
La sensibilidad es una forma de inteligencia del corazón. Es la capacidad de conectar con lo que el resto de personas no entienden, ven, sienten.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).

jueves, 26 de febrero de 2026

Fragilidad sin culpa

 

¿Sabes? Andrea se había preparado realmente para ese examen, estaba segura que "bordaría" las respuestas. No contaba con "quedarse en blanco" .

Cuando recibió la nota no pudo evitar romperse y lloró sin consuelo. Estaba frustrada, avergonzada, triste... y no se veía con fuerzas para fingir que "no pasaba nada" "que era fuerte" así que se dejó llevar por sus sentimientos son filtros; no solo se permitió dejar que sus lágrimas surcarán su cara; sino que no le molestó que vieran como le afectaba; dejó ver su fragilidad, sin castigarse, sin esconderse.

Y no, esto no cambió el resultado de su examen. Solo cambio su forma de auto percibirse. Por primera vez vio que este tropiezo no la definía, ni le restaba valor; no se auto etiquetó como incapaz; por primera vez fue honesta con ella misma y se dio otra oportunidad, reconoció que le dolía y de atrevió a hablar de ello.

Pidió cita con su profesor para repasar el examen y habló sin tapujos sobre sus nervios, miedos e inseguridades.

No aprobó ese examen, aunque de esa conversación aprendió que debía de practicar más a rendir bajo presión y que debía de gestionar su ansiedad.

Andrea entendió que ser FUERTE no consiste en no llorar; ser FUERTE consiste en llorar/patalear/gritar... y después volver a levantarse.

Aprendió que demostrar tu fragilidad no te hace más pequeña, ni menos fuerte.


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).



viernes, 13 de febrero de 2026

Sé hogar

 

Con el tiempo, mi percepción del amor ha ido cambiando.

De chica creía que un príncipe azul entraría en mi vida y sería feliz para siempre. Después dejé de interesarme en ser princesa, y ya no sabía bien si el amor estaba junto al príncipe salvador… o si prefería ser yo el príncipe y no necesitar que nadie me salvara.

Más adelante pensé que el amor era ese donde sientes mariposas en el estómago, donde te pones colorada solo con una mirada.

Pasaron los años y seguí cambiando mi percepción. Empecé a ver la pasión como parte clave del asunto: “sin pasión no hay amor”.

Pero evolucionar es parte de la vida, y comprendí que el amor era algo más. Era ser parte del camino de alguien. Era transitar juntos, de la mano, a la par.

Hoy sigo cambiando definiciones y pareceres, je, je, je.

Pero para mí, hoy el amor está junto a quien puedes sentir como “hogar”; junto a quien puedes ser tú misma. Con quien no necesitas disimular tu mal humor, tu dolor, ni tu risa de hiena.

El amor está junto a quien, pudiendo ir a cualquier lugar, te elige cada día… y tú le eliges también, aun teniendo mil caminos posibles. Y es que es esa sensación de refugio en el abrazo, de calma compartida… “ser hogar” no es el lugar, es la persona.


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).



jueves, 5 de febrero de 2026

El precio del éxito

 


¿Te has parado a pensar qué pasaría si dejáramos de seguir caminos seguros, impuestos, heredados?


¿Si, en lugar de eso, nos permitiéramos guiarnos por la intuición?
Tal vez el mundo sería más feliz. Tal vez habría más pintores, más músicos, más personas creando desde lo que aman. Seguramente existirían menos enfermedades psicológicas: sonreiríamos más, seríamos mejor atendidos en las consultas médicas, en los ministerios, incluso en la caja del supermercado.


Quizá no tendríamos tantas riquezas materiales, pero seríamos multimillonarios en vivencias, en sonrisas, en calma. Tendríamos más paz y, sobre todo, viviríamos en coherencia con nosotros mismos.


Una vez conocí a una joven que se puso a estudiar algo “tenía futuro”, al menos eso le decían todos, ese día conversamos mucho sobre el motivo que la llevaba a estudiar esto y no otra cosa que le llenará más y es que ella pese a su juventud tenía muy claro que quería triunfar y llevar una vida cómoda; aunque esto no salió como esperaba; años después casada, con una hija y un trabajo brillante se le podría considerar una triunfadora, sin embargo tras muchos años sin tener relación con ella me llamo para tomar un café y hablar. Ese día me sorprendió al verla llegar sin ropa de marca, sin tacones imposibles, sin aquellas mechas perfectas que tanto la definían.

Comenzó a hablar disculpándose por haber roto la relación, decía que yo seguía en mi pueblito sin muchas aspiraciones y ella era una triunfadora; a cuadros estaba yo escuchándola cuando siguió hablando; día después del trabajo y tras mucho tiempo de terapias y de insatisfacciones recordó nuestra última conversación y desde ese día mis palabras le habían acompañado como un eco persistente. Aunque aún tardo un tiempo en tomar la decisión, finalmente cambio de de rumbo y se dedicó a lo que siempre le había gustado. 

El precio de su paz interior estaba siendo alto: nadie la entendía, su familia, sus hijos...lágrimas recorrían muchas noches su rostro, miedos la acechaban; sin embargo el camino ya estaba tomado y quería compartirlo conmigo. Tiempo después la vi en su pequeña tienda de barrio atendiendo con una sonrisa tranquila, sin prisas, con una presencia que se notaba. No se había hecho rica en dinero, pero sí en algo mucho más valioso: estaba en paz. 

Su ropa no era cara, pero su presencia era real. Sus amigos ya no estaban, pero se había recuperado a si misma. Su pelo no era de peluquería, pero su mirada estaba en paz. Había perdido expectativas, riquezas, máscaras… y en ese vació por fin se había encontrado.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).


martes, 3 de febrero de 2026

Morir de soledad

Sabes cuál es la enfermedad con más prevalencia mundial?

Cuál te imaginas?

Cáncer, síndrome metabólico, enfermedades respiratorias...?

No sé cuál has elegido, pero casi seguro que no lo has adivinado.

La enfermedad más mortal y más extendida en todo el mundo se llama:

SOLEDAD


Es cierto, la soledad mata a más personas en todo el mundo que cualquier otra, aunque seguramente nunca habrás visto un certificado de defunción que lo diga.

Causa de la muerte: soledad.

En los certificados suele aparecer:

Fallo multifuncional

Muerte súbita

Parada respiratoria

Etc.

La soledad nunca aparece en ningún certificado de defunción, en ninguna disposición médica, en ningún informe forense.

La soledad mata, es una asesina silenciosa que sale impune de todos sus crímenes y que cada día permanece al acecho impunemente en busca de una nueva víctima, nadie esta a salvo; en una sociedad macroconsumista, macropoblada y macroindividualizada ella se ha adueñado de las calles, de las casas, de los dormitorios...

El frío que la caracteriza esta presente cada día más en nuestros hogares repletos de comodidades y vacíos de comunicación. Los hijos se encierran en sus habitaciones acompañados por una pantalla, los padres tal vez uno en cada habitación con su programa favorito de tv, los más mayores...¿dónde están los más mayores? seguramente en una residencia para que no molesten.

Esto solo es un ejemplo, no tiene que ser así o tal vez te suene de algo.

La charla en la mesa a desaparecido, allí reina ahora la televisión, las risas al calor del fuego ahora apagado ya no resuenan, solo se escucha el tecleo de unos dedos en el teclado del Ipad.

Muchas personas viven solas, sin nadie que se preocupe de ellas; otras viven rodeadas de su familia, de una familia que poco a poco se ha ido alineando, sin percibirlo siquiera y siendo tu mism@ parte de ese alineamiento.

Sol@ en tu casa, rodeado de tus padres/hijos/pareja.

Sol@ en medio de una avenida atestada de gente.

Sol@ en el centro de un centro comercial atiborrado de gente.

Sol@ en la cama al lado de tu compañer@.

La soledad: fría, glacial, déspota y tirana, se acomoda en tu corazón sigilosamente, se adueña de él y lo entumece hasta que deja de sentir, desequilibrando los sentidos, enajenando la mente y olvidándote de amar, de sentir, de crear, de reír...

Y sin ello, poco a poco te haces camarada de la muerte, aceptando la muerte con agrado y avidez. Saliendo así impune de tu asesinato.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).



Cuando la prisa se detuvo

  Cada día atravesaba el parque para poder arrancar unos minutos al día y llegar antes trabajo. Caminaba rápido, casi corriendo, sin detener...