lunes, 15 de junio de 2026

Elijo amar siempre



Aquel día Ana y sus amigas fueron invitadas a una fiesta.

Realmente esa invitación era el sueño de cualquier adolescente.

Sin embargo su madre en un acto de amor, envuelto en restricciones no se le permitió una vez más asistir. Parecía que siempre era ella quien se quedaba sin salir, quien se quedaba sin reír, quien se quedaba sin disfrutar ni conocer gente; en realidad el dolor de sentirse profundamente incomprendida la llevaba a una profunda frustración.
Ana se enfado con su madre como hacía años que no lo hacía; ella ya se sentía completamente adulta a sus 15.
Así que aquel día pensó que se lo haría pagar caro;
no se lo iba a perdonar. Ana adopto el silencio como arma para mostrar su descontento. Con cada día que pasaba el vació entre ambas era más palpable.

Su madre hacía como si no se diera cuenta. Le hablaba aunque
su única respuesta fuera el eco de su voz. Le decía cosas sencillas como:

- Hoy hace buen día.

- No olvides abrigarte.
- No olvides la mochila.


O cualquier otra frase cotidiana. Y aunque Ana no contestaba, su madre actuaba como si no percibiera aquel silencio.
Sus amigas la llamaban para compartir las risas de la fiesta , lo que aceleraba su corazón y la rabia y el orgullo hicieron aún más de ladrillos ante el muro que había comenzado a separar a Ana de su madre, impidiendo que el amor fluyera en ambas direcciones.
Sin embargo el tiempo en su infinita sabiduría comenzó a sanar las heridas, el enfado fue desapareciendo, especialmente cuando se enteró de que la fiesta había sido un desastre; esta noticia le llego cual bálsamo para su alma. Sus amigas habían bebido más de la cuenta, lo habían pasado realmente mal y, además, fueron castigadas durante mucho, mucho más tiempo del que podían imaginar.

Cuando Ana volvió a hablar con su madre, esta la sentó a su lado y no hubo reproches, solo se hizo presente un dialogo de amor y entendimiento, la madre con infinita ternura, compasión y amor le compartió una verdad que permanecería en el corazón de Ana para siempre:

¿Sabes, Ana? Cuando te enfades con alguien que te ama, no cierres tanto tu corazón. El enfado es pasajero, pero las palabras que se dicen sin pensar y los abrazos que no se dan pueden quedarse para siempre. Las primeras dejan heridas profundas; los segundos, vacíos difíciles de llenar. Por eso es mejor hablar, escuchar y comprender antes de que el tiempo te robe la oportunidad de perdonar, porque el tiempo te roba a veces la oportunidad de perdonar, aunque no lo creas.

Hoy, Ana guardo sus palabras como un faro que la iluminaría siempre en momentos de conflicto.


Con los años comprendió que quien ama no siempre te da lo que quieres, sino aquello que necesitas. Entendió también que muchas veces los límites son una forma de amor y que quienes los ponen suelen ser quienes más desean verte bien.

Por eso, cada vez que surge un conflicto, respira profundamente, agradece y recuerda que la paz comienza cuando dejamos de querer tener siempre la razón y elegimos comprender antes que juzgar.

Porque el amor florece allí donde el orgullo termina.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).




lunes, 8 de junio de 2026

El beso que Dalí escondió

 


Dalí dibujo en mi sueño,
escondiendo algún beso
entre relojes derramados
y lunas sin regreso.
Mientras el tiempo desparramado
posa desganado.
Mi universo se muestra escondido,
mágico, prohibido,
prolijo en seres extraños,
complicados y algebraicos.
Los espejos callan.
Ya no dan consejos.
Sólo reflejan
los tiempos de los que se alejan.
Mientras Dalí pinta mi sueño,
mariposas vuelan sin pestañeo.
Magia, nostalgia...
parece que se contagia.
Vuelan, flotan, brillan...
y yo sigo buscando,
buscando entre espejos y universos
el beso que Dalí escondió.


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).



miércoles, 3 de junio de 2026

Sigo flotando

 


Llega un día en que te das cuenta de que todos estamos un poco rotos, un poco locos, un poco heridos.
Que somos la suma de muchas batallas: algunas ganadas y muchas perdidas.
Llega un momento en que agradeces ese curioso olvido humano del dolor; ese dolor que el tiempo va mitigando mientras embellece los recuerdos, haciéndonos creer que todo tiempo pasado fue mejor.
Y, sin embargo, aunque desees un millón de veces desaparecer de la faz de la Tierra, te aferras a la vida como un náufrago a un madero en medio de la tormenta.
Porque, aun entre las grietas, las cicatrices y el cansancio, siempre encuentras una pequeña razón para seguir flotando; tal vez no sea la más acertada, pero sí la que, en esos momentos, te mantiene a flote.


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).


TE MALDIGO

 


Obra seleccionada en el II Concurso de microrrelatos sobre las brujas "Susurros desde el caldero" y publicada en la antología que lleva este mismo nombre. 

TE MALDIGO

Gritaban:

-¡Bruja, bruja!
Piedras golpean mi espalda.

Pelo rapado; cuerpo golpeado; ropa raída, cara surcada de lágrimas inocentes.

Barro y sangre.

Me arrastran al poste para quemar mi maltrecho cuerpo. Entonces lo veo, destaca entre la multitud.

Frío, altivo, sonriente; ríe mientras piensa que mi cuerpo no fue suyo, pero tampoco de nadie más.

Llamas lamen mi cuerpo. El dolor desaparece.

- ¡Te maldigo!

Alcanzo a gritar; el cielo ruge y un rayo cae desde el cielo sobre él.

El infierno le espera.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).

lunes, 18 de mayo de 2026

El candado

 

Esta tarde durante el paseo me he encontrado con una imagen de un candado oxidado, viejo y casi destruido, colgando de una reja.
Y he recordado que muchas personas simbolizan así su amor, un candado atado a una verja, a una valla, en un puente...
Los candados nacen brillantes, como casi todos los amores: llenos de promesas, de ilusiones, de frases como ‘para siempre’, ‘hasta que la muerte nos separe’ o ‘para siempre jamás’.
Pero al igual que al metal, el tiempo tampoco perdona a las personas.
La lluvia, el aire, los años, hacen lo suyo.
En el amor: los besos no dados, las palabras no dichas, los silencios descuidados... terminan oxidándolo todo.
Entonces el amor deja de brillar, aunque resista tormentas.
Algunos amores se quiebran.
Otros permanecen atados por costumbre, por miedo o simplemente por el recuerdo de lo que alguna vez fueron.
Y es que el problema no está en oxidarse, porque todo cambia con el tiempo.
El problema empieza cuando ya nadie intenta tocar el metal, limpiarlo, cuidarlo, abrirlo para que respire.
Porque un amor vivo no siempre luce nuevo.
A veces está desgastado, marcado, imperfecto… pero sigue teniendo un brillo interno.
Otros, en cambio, brillan por fuera aunque estén vacíos por dentro.
Y este candado me ha recordado que tal vez el amor no muere cuando pierde el brillo.
Tal vez tampoco muere cuando queda colgado, oxidado, como un viejo candado que nadie recuerda haber puesto ahí.
Tal vez el amor muere solamente cuando se abandona.


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).


miércoles, 29 de abril de 2026

Responder con amor abre corazones

 


El otro día llegué al trabajo tranquila, después de mi paseo matutino con mi perro 🌿

Saludé con un gran “hola” y una sonrisa a mi primer cliente. Pero él no respondió… solo preguntó escueta y directamente por un artículo.

Por un instante, mi sonrisa se desvaneció y sentí cómo mi ánimo bajaba. Hasta que me detuve.

Respiré hondo, pausado… y recordé: “cada quien da lo que lleva en su interior. Tal vez su día no estaba siendo fácil”.

Así que elegí volver a mi centro. Mi sonrisa regresó y continué atendiéndole con amabilidad. Decidí no engancharme con su gris oscuro.

Poco a poco, sentí cómo mi paz volvía a mí…y entonces, algo cambió.

De repente él, se quebró. Lágrimas cubrieron su rostro y empezó a contarme el momento difícil por el que estaba atravesando. Me confesó que no se lo había dicho a nadie, ni siquiera a su familia… pero que, sin saber por qué, sentía la necesidad de compartirlo conmigo.

Después de un rato, ya más calmado, me dio las gracias. Y prometió hablar con los suyos.

Porque entendió algo importante: hay cargas que no debemos llevar solos.

A veces, un poco de paciencia y amabilidad pueden abrir puertas que el juicio jamás tocaría 💫


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).


miércoles, 1 de abril de 2026

La casa perfecta

 

Ana solo quería vivir una vida sencilla: estar junto a su pequeño, pasear en bote por las aguas cristalinas del lago, ver a su esposo José pescando, compartir confidencias y risas junto al fuego, recogiendo moras silvestres…

En cambio José soñaba con algo más grande.

Quería una casa enorme, espaciosa, llena de comodidades...
Así que se puso a ello.

Cada día después de su trabajo, seguía con otros encargos, muchas veces (demasiadas) hasta las tantas de la noche.

Así fueron pasando los años hasta que al fin compro un terreno y se puso a construir la casa de sus sueños. Ana siempre le decía que no trabajará tanto, que salieran a pasear, que estuviera más tiempo en casa con el niño y con ella... no necesitaban tanto.

José solo pensaba en un futuro perfecto, en su mansión llena de objetos y su familia sentada alrededor de una mesa perfecta...Hasta que un día por fin llego su momento soñado: “había conseguido su sueño”.
Llegó a casa emocionado y feliz por haber terminado su proyecto llamando a su esposa y a su hijo…

Solo respondió el silencio.

Una casa vacía.

Y una nota:
-”José, amor…

En la nevera está la cena, solo tienes que calentarla en el micro.

Sé que estás a punto de terminar esa preciosa casa tuya, disfrútala; disfrútala y sé feliz en ella.

Nosotros nos hemos ido a casa de mi madre.

Me duele quedarme en un lugar lleno de recuerdos de cuando éramos felices,,, pero también de ausencias, de llantos, de ver crecer a nuestro querido hijo con un padre ausente, de envejecer sola, de amor no correspondido…

José, te amo tanto como el primer día. Pero te perdí hace ya mucho tiempo.

Yo lo tenía todo y sin embargo tú querías más, no tenías bastante con esta familia humilde, cuando a mi me sobraba el mundo solo con mirarte.

Pero hoy sé que merezco mucho más que migajas, merezco alguien que elija cada día como prioridad, no como premio de consolación.

¡Cuídate por favor!”
José se quedo de pie, en silencio en medio y entonces

lo entendió:

Había construido una casa… pero había perdido un hogar.


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).



Elijo amar siempre

Aquel día Ana y sus amigas fueron invitadas a una fiesta. Realmente esa invitación era el sueño de cualquier adolescente. Sin embargo ...