¿O tal vez?
Desde la armonía del sentimiento...
Desde la callada algarabía del ser...
Sea como fuere, desde allí con los ojos cerrados, me transporto y puedo oír el silencio, entremezclado con los graznidos de los patos; el piar de los pájaros; el cántico profético de un día de canícula de las chicharras y la pequeña música de las hojas de los árboles, mecidas a duras penas por una ligera brisa de aire ¿fresco? No, siquiera a estas horas es fresco, aunque tampoco parece importarme mucho. Lo único que escucho es como se diluye mi ser en unidad con la pequeña naturaleza que me envuelve; soy ahora pedazo de esa brizna que es mecida por la brisa; soy una fracción del gorjeo de ave; soy parte del canto de la chicharra; soy el agua que rodea
a los patos; soy... ¿Soy? Soy nada, soy todo.
Autora: Rosa Francés Cardona (Izha) |
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