Autora: Rosa
Francés Cardona (Izha) |
Bienvenid@ a nuestro blog. Desde nuestra herboristería queremos comentarle todas las novedades de este campo y dar pautas sobre una vida sana y plena. Confiamos en las plantas por sus principios activos, en la MTC por sus miles de años de antigüedad que la respaldan y en todo lo que se pueda demostrar, desconfiando de productos y terapias milagros. Además aquí encontrará cuentos y poesía para el alma. Si busca un producto llámenos: 962245260 Nuestro canal de Youtube: https://www.youtube.com/@
Autora: Rosa
Francés Cardona (Izha) |
Por aquel tiempo creía que el amor lo era todo y que yo, lo sabía todo.
Creía que los ojos eran el espejo del ama.
Que la luna era la mensajera de nuestro amor.
Que la noche nos convertía en amantes eternos.
Y que tú… tú, lo eras todo.
Pronto descubrí que tu sonrisa, solo era una máscara con la
que engañarme.
Que tus ojos fingían mirarme mientras apuntaban hacia otro
lado.
Que la luna brilla cada día sin importarle mis sueños.
Y que la noche; en realidad era tu aliada para esconder tus
mentiras.
Autora: Rosa Francés Cardona (Izha) Coaching 3.0, Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición. |
Este microrelato "La noche" ha sido elegido en el X Concurso de Microrrelatos “Inspiraciones nocturnas" y forma parte de la antología que lleva el mismo nombre.
27-febrero-2023
Nací en un lugar oscuro, carente de emociones y de colores.
Mi vida era anónima y gris.
Aunque al conocerte pude descubrir que una pequeña gota de
color, pudo teñir mi mundo y alejarme de la oscura noche.
Autora: Rosa Francés Cardona (Izha) Coaching 3.0, Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición. |
- ¡Pues tías, me he comprado un Satysfayer o como se llame eso, je,
je, je! Estoy cansada de buscar un tío decente. A estas alturas están todos
cogidos; los decentes, vamos; o están con una más joven o no les gustan las
mujeres.
- ¡Bueno, al menos tú haces alguna vez
algo! Yo creo que hace más de un año que nada de nada. ¡Malditas pastillas!
Entre la del corazón, la de la depresión y yo que sé que más… yo paso la mano
por la pared. Y la verdad es que no me atrevo a comprarme el aparatito ese.
- ¡Che, pues quedamos un día todas y nos
vamos a un SepxShop de esos y nos compramos cada una uno y además nos echamos
unas risas ¿Qué os parece?
-Bueno, ya lo hablamos, que yo estoy igual que
Berta, desde año nuevo “na de na” y ya estamos de nuevo en otoño. Además,
mañana es nuestro aniversario y nos vamos a comer a un restaurante de esos
finos que tienes un camarero y todo para ti sola. Pero… no veo yo…
- ¡Chisssss, no se hable más, tengo una idea! Mañana tienes que encender
la pasión durante la comida y luego al llegar a casa… Y además no hay excusas a
estas alturas, no hay niños pequeños, no hay hijos y los nietos esta semana no
os tocan.
Así que ya estamos en la comida y no dejo de darle vueltas al
tema de ayer con las amigas.
¿Y si tienen razón? ¿Tendré que encender la chispa? ¿Qué puedo
perder?
Todo eso y más pasa por mi mente, mientras Juan no deja de
hablar de política y yo de vez en cuando asiento, sin saber que ha dicho; así pues,
me voy al baño un poco alegre por ese “vinito” que hemos tomado, aunque al
mismo tiempo un poco decepcionada, pues, no me regalado nada ¡con la historia
de que yo me compro lo que quiero!
“- ¡Bueno, respira hondo, no te enfades, tienes que poner de
tu parte, a estas alturas no puede cambiar!” me repito mentalmente en el baño,
cuando vuelvo a darle vueltas a la conversación de ayer con las amigas."
“- ¡Ji, ji, ji! No sé cómo me he atrevido a hacer esto. Acabo
de salir del baño sin bragas, menos mal que antes de salir de casa me he
quitado las bragas “sobaqueras” cómodas y me he puesto estás tan lindas, ¡si esto
no le sube la pasión…!”
Muy disimuladamente me he acercado a él con la excusa de
preguntar si había mirado los precios y me las he ingeniado para pasarle las
bragas dentro del bolsillo de la chaqueta. ¡Guauuuuuuuu, estoy… de los nervios
y muy, muy excitada.
Desde ese momento mi conversación se ha vuelto más fluida, la
sonrisa no se va de mi cara; aunque Juan no se percata de nada. ¿Cómo se puede
ser tan torpe? ¡Madre del Dios hermoso, que tortazo le daba!
Al fin llega la hora de pagar y nos levantamos. Parece que no
le ha hecho mucha gracia la factura, aunque yo estoy tan excitada que no pienso
ya muy claramente, solo nos imaginó en el ascensor de casa, mientras le digo que
mire su bolsillo, luego lo veo a él con cara de deseo oliendo de forma sensual
mis bragas y me veo en el mismo ascensor como ya no puede resistirse a sus
impulsos y allí mismo me empotra, mientras con la espalda le doy a todos los
botones, quedando el ascensor trabado entre dos pisos, el tiempo suficiente
para desatar nuestra pasión y luego seguir un poco más en casa ¡que un día es
un día!
Al salir del restaurante, Juan no tiene mejor idea que sacar
el “pañuelo” del bolsillo y sonarse los mocos.
¡Dios, que mala idea! ¿Cómo iba yo a pensar esto?
Así que en medio del restaurante ha sacado unas bragas rojas
de encaje carísimas y de tallaje bastante alto (XL) y se ha sonado con ellas,
ante la atenta y extraña mirada del metre.
- ¡Agggg! ¿Qué es esto? Y las ha tirado espontáneamente
hacia lo alto, cayendo sobre el plato de comida de unos señores muy trajeados.
¡Tierra trágame! Mi excitación ha dado paso a la vergüenza
extrema, a no saber dónde esconderme, a… ¡Todo el mundo nos está mirando! De
pronto no se oye nada en todo el restaurante, todos los ojos y oídos están
fijos en nosotros dos. ¡No sé qué hacer, no que decir, Juan está en shock, no
articula palabra, solo mira el plato con las bragas rojas!
Al fin salimos de forma no muy digna del restaurante; nadie
articula palabra; después de un pesado silencio, y unas miradas no menos
pesadas hacia nosotros, no he tenido mejor idea que romper a reír como una
descosida y salir corriendo, mientras arrastro a Juan de la mano, muerta de la
risa más que de la vergüenza.
La verdad es que “follar” lo que se dice “follar” no he “follado”
y no sé cuándo me hablará de nuevo mi marido (supongo que después de 38 años
casados, no estaremos tantos sin hablarnos) pero la verdad es que…
Mañana hemos quedado las chicas para una excursión al SexShop.
¡Ja, ja, ja!
Autora: Rosa Francés Cardona (Izha) |
Te lo explico con mis palabras. Da igual si hoy al salir a la
calle esta nublado o brilla el sol, tú sabes que el sol siempre está ahí ¿no? Pues
bien, el despertar espiritual es algo innato al ser humano, solo tenemos que atrevernos
a dar el paso hacia la visión y la creencia.
Lo que sí me atrevo a decir es que una vez que das el primer
paso es difícil detenerse en este viaje de conexión entre la vida y nuestra
esencia.
Lo que ocurre es que siempre vimos el mundo en grises y realmente
nos asusta el emprender el camino, pues muchas veces solo distinguimos
oscuridad y miedo. Sin apreciar que tras ella se esconde el Sol que representa
la luz y el amor y sobre todo este viaje sin retorno.
Este camino oscuro, lleno de tropiezos y miedos; al menos en
apariencia; comienza a ser cada vez un poco más claro y hermoso.
Durante el camino te harás preguntas claves como:
¿Por qué todo es tan difícil?
¿Por qué tengo miedo e inseguridad?
¿Por qué gente que aprecio se aparta en este proceso?
¿Por qué me siento fuera de lugar?
¿Me quedaré sol@?
¿Valdrá la pena tanto sacrificio?
¿Qué
aprenderé durante este camino?
·
Aprendes a valorar la soledad; sin embargo,
también te sientes bien en buena compañía.
·
Los sueños se vuelven más lúcidos.
·
Sientes la energía fluir a través de ti.
·
Aprendes a valorar tu dualidad y respetarla
mientras sabes que eres parte de una unicidad. Es decir, abrazas tus luces y
sombras (pues solo a través del amor y la aceptación serán disueltas).
·
El Universo te envía señales: llamadas, letreros,
números… (sincronicidades)
·
Sientes la necesidad de aprender/comprender más.
·
Identificas tus heridas emocionales y buscas como
sanarlas.
·
Comienzas a cuestionar más lo que ves, escuchas,
cuentan…
·
Las horas espejo, los números repetidos comienzan
de pronto a ser parte de tu vida, invitándote a que te hagas más preguntas y recordándote
que vas por el camino adecuado.
¿Cómo saber
si estás en este proceso?
Acá te
muestro algunas de las señales de que estás en el camino.
¿Con
cuántas te identificas?
Buscas tu propósito de vida.
El miedo hacia lo desconocido y paranormal se diluye.
Comprendes que muchas veces menos es más y la vida se vuelve
más sencilla.
Hay etapas que devoras información y talleres.
Te atrae más el compartir que competir.
Valoras el dar y el recibir desde el mismo rasero; pues
comprendes que para recibir hay que dar.
Te desprendes poco a poco de tus mascaras. Mascaras creadas
para adaptarte a esta sociedad.
Comprendes que ser éxitos@ no pasa por tener; sino por ser.
La gratitud se instaura en tu vida.
Aprendes a valorar la vida como un regalo de crecimiento.
Ves la muerte desde otra perspectiva.
Te conectas más con la naturaleza.
Te involucras más en el crecimiento de la sociedad y en
compartir con los demás.
La paz se instaura en tu vida.
Bueno, solo decirte que este camino no vas a recorrerlo sol@, que
te brindamos nuestro apoyo y tendemos la mano; siempre que la aceptes.
Autora: Rosa Francés Cardona (Izha) Coaching 3.0, Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición. |

-
¡Ah Rosa, ¿estás aquí? Ayúdame! La
miró extrañada, la encuentro rejuvenecida y sin nada de cansancio; como en
estos últimos tiempos. Mientras procedo a ayudarla un flashback me lleva a no
hace muchos días. ¡Has fallecido, habéis fallecido los dos! Sin embargo, esta
escena es tan normal, tan cotidiana que casi me entristece y no por triste,
sino por añoranza.
-Claro,
mamá. Contesto mientras procedo a barrer la
habitación, a la vez que me detengo en cada uno de sus rincones y detalles.
Todo parece muy normal, tal vez demasiado; hay cosas que no cuadran y no acabo
de distinguirlas.
En
ese preciso instante entra una mujer vestida como sanitaria y su mirada recorre
todo mi cuerpo, sin embrago, no puedo adivinar en ella reproche ni desagrado.
-
¡Hola! Tranquila, yo sigo con la limpieza del paciente, no te molestes. Dice con una preciosa y dulce sonrisa.
–
No, no es molestia, faltaba más. Mientras
sigo barriendo y mamá está en el baño.
–
Deberías de irte antes que los demás vengan, despídete. Está a punto de
amanecer, van a dar las seis y no es bueno que te encuentren,
–
Si, si ¡muchas gracias por permitírmelo! Pese a mi respuesta aún no tengo claro que sucede ¿el
dormitorio de casa, una auxiliar, mi madre…? Mientras mi cabeza no para de
pensar y darle vueltas me dirijo a papá a la par que cariñosamente lo abrazo
por detrás de la cama, le sujeto la cabeza le doy un beso y le canto.
–Buenas
noches corazón. Duérmete, duérmete mi niño… No puedo seguir; pues papá obré los ojos por primera
vez y mientras sonríe me llama por mi nombre
–
¡Rosa, cariño! ¿Me ha reconocido?
Acabo de descubrir lo que pasa o al menos así lo creo. La sonrisa de la
auxiliar desaparece al sentir el cambio de mi expresión.
-
¡Mamá! La llamo no sé si presa de pánico o de
alegría.
–Mejor
te despides, ¿no? ¡Ya es hora de partir! Contesta
muy amablemente la auxiliar.
–Sí,
si… lo entiendo ¡Gracias! Salgo
corriendo y… estoy en medio de un pasillo lleno de puertas. Los nervios me traicionan,
abro puertas sin cesar. Cada puerta es una habitación diferente; cada puerta es
una historia diferente; cada puerta está habitada por diferentes personas,
familias… Mientras abro alguna de esas personas me miran descolocadas y otras
me observan a la par que nos lanzamos un guiño de complicidad.
Están
a punto de alcanzarme… cuando llamo acelerada en la siguiente habitación y abre
alguien conocido (alguien que hoy no alcanzo a recordar) sonríe mientras me
guiña el ojo (no parece extrañarle mi presencia) le pido asilo. Mientras
amablemente abre su cuarto para esconderme observo que procede de forma
compulsiva a ordenarlo (realmente aún no es consciente de su nueva realidad).
Allí
mismo me encuentran; son muchos; van vestidos como sanitarios normales, aunque
en vez de fonendoscopio llevan una extraña arma. Sé que no es una pistola a la vieja usanza (parece que un arma de borrado de memorias) al igual que sé que no son sanitarios normales; aunque ato cabos no acabo de
comprender; o mejor dicho no acepto lo que estoy viendo; sin embargo, ya no
queda tiempo para pensar; acaban de disparar… Corro, corro… la sanitaria que
estaba en la habitación de mis padres me empuja y se lleva parte del disparo, a
mí solo me roza y… Despierto en mi habitación son las 6,30 de la mañana y… no
sé si fue un sueño o no.
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Autora: Rosa Francés Cardona (Izha) Coaching 3.0, Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición.
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Felicidades amig@ literari@,
Su obra ha sido elegida en el VII Concurso de microrelatos “Otoño e invierno” convocado por Diversidad Literaria y formará parte de la antología que llevará el mismo nombre. Cuyo resultado ha sido publicado el 26-enero-2023
En el otoño de mi vida descubro que no siempre la siguiente
estación es el invierno.
En mi otoño descubro que en tus ojos siempre es primavera.
En mi
otoño descubro que el invierno ha desaparecido de mi corazón y que mientras me
pierda en tus ojos nunca más se alejará la primavera.
Te amo.
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🌱 Llevaba meses diciéndome: «Uf… hoy va a ser.» «Esta semana sí que sí.» «Seguro.» «De el lunes no pasa. Voy a empezar a cuidarme má...