Bienvenid@ a nuestro blog. Desde nuestra herboristería queremos comentarle todas las novedades de este campo y dar pautas sobre una vida sana y plena. Confiamos en las plantas por sus principios activos, en la MTC por sus miles de años de antigüedad que la respaldan y en todo lo que se pueda demostrar, desconfiando de productos y terapias milagros. Además aquí encontrará cuentos y poesía para el alma. Si busca un producto llámenos: 962245260 Nuestro canal de Youtube: https://www.youtube.com/@
viernes, 26 de julio de 2024
Anestesia para el alma

Si
bien estas emociones las tenemos todos, lo importante es no caer en permanecer
en esa emoción.
Tenemos una poderosa frase gatillo 'Anestesia para el
Alma', una herramienta clave en Ho'oponopono para aliviar el dolor emocional y
físico.
CUANDO UTILIZAR ANESTESIA PARA EL ALMA?
En Cualquier
momento de tristeza, dolor físico o emocional, cuando estemos pasando un duelo,
cuando estemos sin rumbo, tristes, solos, enfermos…
🔹 Este hermoso mantra te ayuda a reconectar
contigo mismo y a sanar desde dentro.
🔹 Recuerda repetir 'Anestesia para el Alma'
especialmente en esos momentos difíciles, aunque parezca complicado hacerlo.
💗 La herramienta
anestesia para el alma busca dar alivio a los dolores físicos y del alma.
💗 Anestesia para el alma ho’oponopono calmará tus
dolores a través de la compasión, amor y
perdón.
💗 Actúa como un calmante para ese dolor y te ayuda
a bloquear, mediante la aceptación, el sufrimiento que puedas estar sintiendo.
💗 Te dará un gran alivio al dolor que sientes,
rápidamente actuará sobre tu mente subconsciente para “anestesiar” esos
sentimientos, para que ya no te causen malestar.
💗«Anestesia para
el alma, Anestesia para el alma, Anestesia para el alma» 💗
Integra esta herramienta en tu práctica de
Ho'oponopono y experimenta su poder sanador, es un poderoso anestésico físico y
psíquico. Comparte en los comentarios cómo 'Anestesia para el Alma' ha entrado
en tu vida y te ha ayudado a encontrar calma en los momentos difíciles.
Autora: Rosa Francés Cardona (Izha) |
viernes, 21 de junio de 2024
¿TÚ MENTE ES CÓMO UN MONO?.( DE RAMA EN RAMA ).
martes, 4 de junio de 2024
No siempre estaré
Quiero decirte una cosa:
-"¡No siempre estaré!"
Me es muy cómodo decir que siempre estaré cuando me necesites; es hermoso y
confortable. Sin embargo, no es cierto.
Es posible que mañana necesites que te abrace y yo no esté a tu lado.
Es aceptable que tú te encuentres sola, me necesites y yo no esté.
Es comprensible que solo quieras unas palabras de aliento y yo no te las diga.
¿Y sabes?
No es que no sea tu amiga; no es que pase de ti...
Solo es que a veces puedo estar envuelta en mi propia tormenta emocional y no
ver la tuya y al contrario.
No esperes que los demás estén; búscales, llámales, pide ayuda...
No falla quien no está, no son adivinos; fallamos al esperar sin pedir.
Y… créeme cuando te digo que es muy complicado pedir, que es muy difícil
llamar, que es tremendamente embarazoso buscar… sobre todo cuando tú siempre
has estado en el otro lado; el de dar.
Así que si me necesitas y no me encuentras:
¡¡Llámame!!
Ten por seguro que yo así lo haré; solo si llamo a tu puerta más de una vez y
no estás es cuando me alejaré.
Autora: Rosa Francés Cardona (Izha) |
lunes, 29 de abril de 2024
Mis gatas mágicas

Hoy Nieves mi profesora me
ha pedido que le cuide a sus gatas que tiene que irse a EEUU a ver a su
familia, pues ha sido abuela y quiere ver a su hijo.
Dice que sus gatas son especiales
y no pueden quedarse con nadie que no sea yo.
Mis padres dice que si,
que vale. Cosa rara porque yo tengo perros.
No se en que son
especiales Lola y Pepa, aunque son muy bonitas y un poco locas.
Yo juego mucho con ellas
en su casa y supongo que por eso me pide que me las quede.
Ya en casa están tristes y
tienen miedo, no sé porque si somos amigos.
Poco a poco duermen
conmigo en la cama, me muerden y arañan jugando y se esconden en el armario,
dentro de una maleta…
Pero yo veo cosas raras y
mi padre no me hace caso, dice que sueño mucho, que tengo mucha fantasía.
Cuando hablo por Skipe con
mi profesora de inglés Nieves y le cuento cosas solo se ríe y no dice nada.
Yo no pienso como mi
padre, así que busco por Google y encuentro esto:
“Cuenta
la leyenda que, hace varios siglos, el Sol le suplicó a la Luna que le tapara
un rato, que le diera una coartada para ausentarse del cielo, para bajar a la
Tierra y ser libre, aunque sólo fuera un momento. El Sol quería dejar de ser el
centro del Universo, quería que nadie se diera cuenta de su presencia, pasar
inadvertido para sentirse liberado de tanta presión. La Luna, ante tanta
súplica, accedió, y un día de junio cuando el sol más brillaba, la Luna se
acercó al Sol, y le fue cubriendo, poco a poco, para que a los mortales de la
época no les sorprendiera de golpe la oscuridad. El Sol, que desde lo alto
hacía millones de años que observaba la faz de la Tierra, no lo dudó, para
sentirse libre y pasar desapercibido se hizo corpóreo en el ser más perfecto,
rápido y discreto que había; UNA GATA NEGRA. La Luna, perezosa, en seguida se
sintió cansada, y sin avisar a su amigo Sol, se fue apartando. Cuando Sol se dio
cuenta ya era demasiado tarde, salió corriendo hacia el Cielo, y tan rápido
huyó, que se dejó en su morada momentánea parte de él; cientos de rayos de Sol
se quedaron dentro de la Gata Negra.
Desde entonces, todos los gatos que nacieron de la Gata Negra eran lo que
nosotros, por desconocimiento, llamamos GATOS CAREY. Su manto oscuro se ve roto
por cientos de rayos rojos, amarillos y naranjas. Y lo que la gente tampoco
sabe es que su origen solar les atribuye propiedades mágicas, ya que atraen la
buena suerte y las energías positivas.”
Entonces veo que Pepa y
Lola son en realidad gatas carey o gatas mágicas.
A partir de ahora voy a
espiarlas y ver si estoy loco, soñando o son mágicas.
Ya es muy tarde, mañana
tengo cole y estoy muy cansado, creo que me voy a dormir.
Lola sale a la ventana y
se pone a maullar, la luna se acerca a ella y se hace grande, grande, grande,
parece que este a punto de entrar en mi cuarto, Lola salta dentro de la luna y
Pepa le sigue.
No puede ser ¿estoy loco?
Sigo haciéndome el dormido cuando se acerca la luna mucho, mucho y saltan Lola
y Pepa.
-¿Qué pasa aquí? Les digo:
Y ellas se colocan de pie
mirándome y dicen:
-Nada, hemos ido de paseo
a ver a nuestras amigas gatas y a ver a nuestra mama Nieves.
Me caigo muerto del susto.
Pero les digo:
-Quiero ir con vosotras.
Al día siguiente me
despierto muy cansado para ir al cole y las gatas solo dicen.
-Miau, miau…
Yo les hablo y ellas no me
contestan.
Sera un sueño.
Llega la noche y cuando
debo de dormir, vuelvo a ver la luna acercarse y a Pepa mirando sobre la
ventana.
Y entra en la luna, Lola
intenta hacer lo mismo, la cojo del rabo y…
Entro en la luna, es
grande, suave, huele a chuche.
Lola y Pepa vienen
enfadadas y me arañan.
-No podemos hacer nada, ya
lo ha visto todo, que se venga
Dice Pepa
Miro y la luna está llena
de gatas carey, todas hablan y hablan.
Veo como la luna se acerca
a otra ventana y saltan 3 gatas más.
No sé cómo puede con tanto
peso, por esto esta redonda ya no caben más gatas.
La luna se acerca a otra
ventana y poco a poco veo la cara de una persona asomada.
Es Nieves mi profesora.
Pepa y Lola se asoman y le
lamen la cara, Nieves me mira y dice:
-Hola, sabía que verías
que son mágicas y que solo podían estar contigo que también eres mágico como
yo.
Salta y veras cuantas
cosas hay aquí
Su hijo es militar y
estaban en una base de EEUU
-No hagas ruido o nos
detendrán.
Es lo más, hay tanques,
hammers, misiles, aviones…
Nunca había visto nada
igual, me pongo un traje militar y es la caña, hacemos prácticas de tiro y
subimos en los tanques y participo en un desfile militar.
Lo he pasado muy bien y
Nieves me dice que es hora de volver a casa, Lola y Pepa han estado con ella
jugando todo el rato.
Al rato aparece la luna y se hace grande y más grande.
Lola entra en ella, Pepa
me empuja y entra de un salto.
Nieves, Lola, Pepa y los
otros gatos me obligan a jurar que no contare nada y si quiero volver solo
deberé de esperar a que sea luna llena para poder entrar en ella con todos los
gatos mágicos.
Ahora de vez en cuando
Lola y Pepa cuando mis padres no nos miran, me guiñan un ojo y se ríen conmigo,
esperando el nuevo día de aventuras.
Es genial tener gatas mágicas, la próxima visita será en un entrene militar de
supervivencia.
Autora: Rosa Francés Cardona (Izha) |
viernes, 12 de abril de 2024
Te esperé siempre
Te esperé siempre
Aún hoy en el ocaso de mi vida, puedo
cerrar los ojos y ver de nuevo aquel paisaje de vías entrelazadas de mi
infancia; e incluso si aprieto fuertemente los ojos puedo oír palabras como:
catenaria, entretraviesas, distribuidor de bornes, achaflanamiento de carriles
y un montón de palabras más de las que ya he olvidado su significado, pero que
a mis oídos suenan como música celestial; en realidad, suenan a sueños de
infancia.
Así pensando en todo esto, acabo de
darme cuenta de algo muy curioso; esta imagen en mi mente de vías entrelazadas,
de vagones, de viajeros… llega a mi mente en blanco y negro, ¡me parece muy
curioso! Es como si el tiempo hubiese borrado poco a poco su color, no por ello
es una imagen triste; en realidad es una imagen nostálgica y llena de amor; una
imagen en blanco y negro como la de los recuerdos de épocas pasadas, recuerdos
de infancia donde los ojos inocentes de un niño no eran capaces de ver
sufrimientos ni carencias.
Vivía con mis abuelos, mi abuela es de quien
más recuerdos conservo; el abuelo Emilio era recto, muy recto, demasiado recto.
La abuela María era dulce y me quería con locura.
Con mis ojos aún cerrados la veo como si
fuese hoy:
Cabello canoso, coronado por un mechón completamente blanco en un lateral y recogido en un pequeño
moño bajo; rostro cansado, arrugado, pero para mí de extrema belleza; mi abuela
desprendía bondad; siempre vestida de negro con su delantalillo, su ropa
extremadamente remendada, pero perfecta. Cada noche nos quitábamos la ropa y
nos quedábamos en saya* para que la abuela limpiase su vestido y el mío; pues
como ella decía:
-¡Ana, ser pobre no es ser sucio! ¡Que nadie pueda hablar mal de ti nunca, ni decir que vas sucia!
Así pues, con frío o calor, la abuela
limpiaba el único vestido que teníamos; el de los domingos era solo para
ocasiones especiales; en invierno nos quedábamos junto al fuego y la olla de
agua caliente con cenizas (para devolverle a la ropa su color oscuro) y dentro
la ropa que luego tendería junto al fuego para poder vestirnos por la mañana.
Rememoro el olor a leña de mi ropa, aquel olor que entonces no me gustaba, hoy
me huele al perfume más caro del mundo; el del amor, de mi pobres abuelos por
mí, ese que nunca se puede comprar con dinero.
Una, vez amanecido iba algún día al
cole, la abuela decía que tenía que aprender a leer, que era muy importante
-¡cuánta razón tenía y que poca importancia le dábamos en ese tiempo a los
estudios!- ella sabía leer cosa rara en esos años, lo curioso es que solo sabía
leer letra de imprenta, no la escrita a mano.
Hoy miro a mis nietos ¡tan pequeños! Y
pienso que cuando tenía 5 años mi abuela me enviaba a cuidar niños a cambio de
una merienda y a lavar los platos a casa de algunas familias a cambio de un
plato de caliente. Veo a mi nieto de 10 años y lo encuentro tan pequeño, tan
frágil y me pregunto cómo han cambiado tanto las cosas.
A cambio de un plato de comida, limpiaba
y cuidaba niños más pequeños que yo; sin embargo no es que mi abuela fuese una
tirana, es lo que había en aquellos tiempos de carencias, después de una guerra
que nos sumió en la pobreza ¡bueno, no sé si nos sumió, en realidad, para mí
era lo que había, no había conocido otra cosa!
Mi abuelo estaba todo el día haciendo
jornales para poder subsistir y mi abuela además limpiaba y con todo eso solo
podíamos subsistir.
Nuestra casa era humilde, no, lo
siguiente; una bombilla alumbraba toda la estancia (y las menos horas posibles,
pues era un lujo), un pequeño fuego servía para calentarnos y para hacer la
comida y múltiples agujeros hacían que el aire y la luz de la calle entrarán por
doquier; mi abuela todos los sábados ponía un caldero de cal para arreglar los
agujeros y encalaba la casa, para que luciera blanca y bonita.
La recuerdo siempre trabajando, con su
sonrisa, sin quejarse de nada.
Todas las noches a la hora de dormir me
arropaba y me contaba “mi cuento”.
-¡Cuéntame abuela, donde esta mamá!
-Tu mama, cariño, partió a hacer las
Américas, te dejo conmigo con todo el dolor de su corazón y partió en un gran
barco; surco el mar durante meses, vio ballenas, que son unos enormes peces en
los que cabe un tranvía entero y una vez allí un príncipe indio quedo prendado
de su gran belleza y de sus cabellos largos y rojos y se caso con ella; ahora
ella es la reina junto con su marido y cuando tengan mucho, mucho oro, vendrán
a por ti y tú serás la princesa de la más grande y temida tribu americana.
Con todo el oro comprarán un gran barco
y con toda la tribu vendrán a España, una vez aquí cogerán el primer tren y
todos vendrán cargados de los más hermosos regalos a por su hermosa princesa.
¡Imagina que fiesta más grande y
preciosa cariño!
Pronto quedaba dormida y soñaba con los
indios, con mi mama reina y me imaginaba a ese robusto y
hermoso indígena como mi papa, pues al mío no lo conocí.
Cada día recordaba cuando me trajo a
Valencia, y desde la estación llegamos a casa de mi abuela, me presento a mis
abuelos y me dijo:
-Espérame un rato en la calle.
Después de una acalorada discusión mi
mamá salió y me dio un beso.
-Quédate con la abuela, mamá vendrá
pronto a por ti.
Aún la recuerdo camino de la estación,
con una pequeña maleta, labios rojos, hermosa falta tipo lápiz, una
impecable camisa blanca y sobre todo su hermosa cabellera roja, roja como
el más bello amanecer, como un fuego ardiente en medio de una pradera; su
cabello brillaba bajo los reflejos del sol, mientras andaba sin mirar atrás, siquiera una vez más.
Desde entonces, acudía cada día a la
estación, miraba a los pasajeros que llegaban de los trenes de larga distancia,
por si había llegado mamá.
Preguntaba a los conductores del tren, a
los empleados, a los revisores…
Nadie sabía decirme sobre una reina
india, con cabellos rojo fuego y de su séquito.
En aquellos andenes, pase parte de mi
vida; esperando a alguien que nunca llegó, todos los empleados de la estación
me conocían y a veces compartían conmigo un poco de manzanilla caliente en
invierno, mientras hablaban de sus cosas y escuchaban mis fantasías.
Muchos años después, ya adulta, me
entere de toda la verdad.
Mis pobres y humildes abuelos, tenían
una sola y hermosa hija; su ojito derecho, sin embargo esa hija, resultó ser
ambiciosa y envidiosa, quería aquello que ellos no podían darle, así que se lio
con el “señor” de la casa donde ella trabajaba como interna y quedó embarazada,
con la esperanza de convertirse en la señora de la casa, con lo que no contaba era
que la echaran a la calle con un poco de dinero para mantener a la criatura y bajo la norma de no volver; ella no obstante cuando se gasto todo el
dinero, chantajeó durante un tiempo al señor, hasta que este confeso la verdad
a la mujer. ¡Y, como no! En aquellos días pasos lo que tenía que pasar; su
mujer lo perdonó.
Así que sin dinero, hermosa aún y llena
de ambiciones, solo le molestaba una cosa “un paquete” que le impedía llevar su
vida.
La única solución que le vino a la
cabeza, fue dejar “el paquete” a sus padres y si estos no lo querían pues otra
opción sería dejarlo en una institución, en aquellos tiempos después de la
guerra no era nada fuera de lo común.
Mis pobres abuelos y amargados, por todo
el escándalo de su hija, no podían aceptar una niña, diminuta y legañosa, sin
enfrentarse a todas las habladurías del pueblo; mi abuela solo pensaba que
podría parle de comer a esa niña, si ellos apenas subsistían, encima cuando
todo se supiese en el pueblo podrían perder el trabajo.
Ante la visión de aquella niña
desamparada, que era yo y sabiendo cual sería su destino, los abuelos
decidieron criarme como si fuese su hija y realmente hicieron bien su trabajo,
nunca me considere menos que otras niñas, nunca me faltó cariño y la poca
comida que había era principalmente para mí.
Nunca hablo mal de mi madre, es decir de
su hija; siempre me contó como me quería, lo guapa y buena que era, como
enviaba dinero desde América…
¡Mentiras, piadosas y llenas de amor; sin embargo, mentiras!
Gracias a ellas mi infancia fue feliz;
en realidad no es así, mi infancia fue feliz gracias al sacrificio de mis
abuelos; al amor que fueron capaces de darme; a su renuncia de lo poco que
tenían para compartirlo conmigo; a como escondían del dolor que les causaba su
hija, para que yo no sufriera.
Muchos años después supe de ella, digo
ella, pues decir hoy mamá, me parece casi un chiste, mi mamá y mi papá se
llamaban: yaya y yayo.
Supe que ciertamente hizo las Américas,
que ciertamente estuvo en un gran barco durante meses, hasta que llego a su
destino; aunque no existió ningún hijo de ningún rey, ni ningún príncipe, ni
tribu, ni nada similar.
Si, encontró marido allí y formo una
familia, nunca se acordó de sus padres ni de su hija; mi abuela se canso de
enviarle cartas y cartas e incluso alguna foto mía y de decirle lo apurada que
estaba y que enviase algo para que pudiese comer la “niña” y ella apenas
contesto una decena de veces; diciendo que estaba muy bien y que era muy feliz.
Como si yo fuese solo un mal sueño y no existiese.
¿Cómo puede una madre olvidar
a su hija?
No dejo de pregúntame hoy esto, miro a
mis hijos y el amor se expande, ¿cómo una madre puede olvidar ese amor?
De todas formas ya poco o nada importa,
apenas se cruza en mis pensamientos.
Hoy en el ocaso de mi vida solo cierro
los ojos y veo un emparamado* de vías de tren y me veo a mi misma esperando a mi
mama, ahora con los ojos cerrados y tranquila en el silencio de la noche,
escuchó a lo lejos el silbido del tren, cada vez más cerca; hasta que lo
alcanzo a vislumbrar difuminado en blanco y negro, como los sueños de la
infancia, sin embargo este tren hoy llega a las estación y de ella se baja mi
mama:
-¡Yaya, yaya!
-Cariño vengo a llevarte conmigo a un
lugar donde como te prometí tú serás la princesa y mamá será la reina.
-¿Mamá? Yaya tú eres mi mamá, tú eres la
reina de mi país de ensueño, tú y el yayo.
Digo mientras subo al tren que parte por
última vez de este andén hacia su destino.
De repente esa imagen impresa en mi
mente durante tantas décadas en blanco y negro comienza a tomar color; un color
alegre y lleno de vida, como nunca antes la había tenido.
No me pregunto que pasara con mis hijos: sé que están bien.
Parto hacia mi destino, sin mirar una
vez más atrás, mi país de ensueño está junto a ellos, en sus brazos amorosos, sé que allí esperaré a mis amados hijos, sin prisa y feliz.
*EMPARAMADO: adjetivo que significa: húmedo, mojado por la lluvia.
Autora: Rosa Francés Cardona (Izha) |
martes, 9 de abril de 2024
No soy dueña de mi destino
Sobre el alfeizar de mi ventana miro al mundo del cual estoy dispuesta a despedirme, pasan algunas aves que curiosas me miran.
Hoy día 18, desde el piso 18, a mis 1 años, a las 18 horas y
en el mes 9 que es el resultado de la suma de 1+8 he decidido saltar al vacío.
Hoy tomo las riendas de mi vida; hoy decido como morir, pues nunca he podido
decidir cómo vivir, esta es mi decisión, nadie puede arrebatármela ¡Al fin, soy
dueña de mi destino!
De pie, siento la brisa acariciar mi pelo, el sol brilla y
calienta mi piel. Siento que es un escenario poético para terminar con mi corta
y desdichada vida.
La calle es un bullicio ensordecedor de personas y coches como
cada día, nadie parece darse cuenta de mi presencia; todos corren
atropelladamente hacia algún lugar en concreto; todos parecen tener un destino,
un sentido, una ilusión; todos menos yo.
Sin pensarlo más, observo por última vez al cielo y mirando al
suelo me dejo caer simplemente (no he pensado ninguna forma poética de caer,
solo dejarme ir).
Curiosamente esos segundos de caída libre parecen ¿minutos? ¿Horas?
Siempre escuche que en el momento de tu muerte pasa la vida
como una película ante nuestros ojos. Sinceramente; la mía es breve y cuasi aburrida.
En casi todas las imágenes esta mamá y/o papá. No recuerdo haber dicho nunca
que me gustase la música y… allí estoy yo con mis prácticas diarias de piano si
o si; tampoco recuerdo haber dicho nunca que me gustase el ballet y allí estoy
yo en mis aburridisimas y pesadisimas clases de ballet con mamá al fondo de la
clase mirando; en esta imagen estoy con alguno de mis múltiples profesores y
profesoras de: canto, matemáticas, inglés, chino…
¡Es que yo misma me aburro, mirando lo que ha sido mi vida! Sin poder
protestar, sin poder hablar; una familia donde la comunicación está prohibida,
donde no se puede decir lo que se siente o desea (a no ser que coincida con los
altos estándares de mamá y papá) me pregunto si ellos se permitirán decir algo
sobre mi partida, me pregunto si se permitirán alguna frase cariñosa sobre mí,
solo imagino algún reproche sobre cómo les he fallado, sobre que no llego a sus
expectativas (las mismas palabras de siempre).
¡Bueno, esto no me lo podéis arrebatar, sobre mi vida no he podido decidir,
pero si sobre cómo y cuándo morir!
Este es mi último pensamiento, cuando de no sé donde aparece
un camión cargado con restos de desbroces y mi cuerpo en caída libre desde el
piso 18 no da con sus huesos en el pavimento duro y frío, sino que da con un
camión abierto lleno de desbroces… Percibo cada uno de los huesos de mi cuerpo
romperse, el dolor es inmenso; sin embargo así y todo aún sonrío pensando que
es lo último que sentiré.
¡Creo que escucho al maldito destino burlarse a carcajada limpia aún!
Desde la cama de mi blanca e impoluta habitación observo a mi madre como me
mira con reproche, mientras le habla a
la enfermera sobre que no entiende que poco agradecida hija he sido, que
lo tenía todo (olvida que el amor brillaba y brilla por su ausencia). Ella
apenas entra solo que a dar órdenes y a lamentar lo mala hija que he sido.
Una de las peores órdenes es la de reanimar si hay parada cardíaca.
¡Creía que al menos sobre mi muerte sería dueña! ¡Que equivocada estaba!
Autora: Rosa Francés Cardona (Izha) |
Hoy va a ser el día
🌱 Llevaba meses diciéndome: «Uf… hoy va a ser.» «Esta semana sí que sí.» «Seguro.» «De el lunes no pasa. Voy a empezar a cuidarme má...
-
Obra seleccionada en el XI Concurso de poesía nocturna "Poetas nocturnos" y publicada en la antología del mismo nombre. OSCURIDA...
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🌿 PASO A PASO He sido hija, amiga, esposa, madre y tal vez algún día también abuela. He cuidado. He estado presente. He peleado, he s...
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A mi hermano le regalaron su primera escopeta de aire comprimido para su cumpleaños (era un regalo muy común en España por los años 60-70...


