Después de disfrutar de un buen pedazo de pastel y un rico chocolate Blanca y yobajábamos las escaleras riendo por una de mis frases en valenciano que ella no entendía.Entre tantas risas el personal de la chocolatería nos miraba y Blanca dijo.- A veure, digues el que m'has dit (a ver, di lo que me has dicho)-Torca la taula (limpia la mesa)-Ja, ja, ja. Tu l’entens? (ja, ja, ja ¿tú la entiendes?)
Entre risas les explique lo que quería decir (ya que allí lo dicen de otra manera). Entonces la dueña de la chocolatería me pregunto de que zona de Valencia era y si conocía Benetúser. Al contestarle afirmativamente se aventuró a preguntarme si quería conocer una historia de amor.
-Por supuesto; es más, me encanta escribir historias.
-Pues te cuento la historia de mi mamá y el señor Ramón.
Antes de la guerra Antonia una adolescente preciosa se enamoró de Ramón otro joven que había venido a Cataluña a trabajar. Pronto se hicieron novios y prometieron amor eterno; sin saber que la sombra negra de la desgracia paseaba por sus cabezas al acecho no solo de su amor, sino de muchas vidas y de muchos otros romances.
Por desgracia; muchas, demasiadas cosas ocurrieron, su padre y su hermano fueron detenidos, dejando solas en casa a Antonia y su madre. Solas en una época extraña, en un tiempo de penurias y miedos.
El día que les permitieron hablar con su padre, permaneció en su memoria hasta el día de su propia muerte, nunca olvidaría la petición desgarradora de su padre.
-Antonia, aunque eres casi una niña, la madre tiene que buscar con quien casarte; estáis las 2 solas y no sé qué pasaría si os hicieran algo. En casa se necesita un hombre que os proteja y que este de cabeza de familia.
Antonia, sintió como su alma se desgarraba, apenas pudo articular un “pero…” y calló. Su silencio estaba repleto de lágrimas, de gritos de rabia e impotencia; sin embargo pese a su juventud entendía que su padre tenía razón. Malos tiempos para todo el mundo corrían, pero más para 2 mujeres solas, cuyos hombres estaban encarcelados.
Mamá le encontró pronto un esposo; aunque tenía más de 20 años que ella, Antonia no dijo nada y se casó.
Al tiempo de terminar la guerra un chico llamado Ramón volvió cargado de ilusiones a Cataluña; ilusiones muertas en un instante; Antonia embarazada de la que sería su única y querida hija salió a su encuentro y le contó lo ocurrido.
Ramón loco de amor, intento convencerla para irse a Valencia con él y formar una hermosa familia. Sin embargo ella no pudo abandonar al hombre que tanto la quiso y respeto y con el corazón partido se despidió de su gran amor.
-Hija, me enteré hace poco que Ramón había estado buscándome, pues él también había enviudado y había regresado a mi barrio buscándome, de pregunta en pregunta me encontró y ha venido a visitarme.
Aún recuerdo al señor Ramón paseando por el pueblo del brazo de mamá unas veces y otras de la mano conmigo. Recuerdo su mirada cuando paseábamos juntos, una mirada llena de amor y placidez; pienso que veía en mí a aquella niña que podía haber sido suya y realmente así me hacía sentir.
Autora: Rosa
Francés Cardona (Izha) |
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