viernes, 30 de enero de 2026

Sanar desde el interior

 

Ana llevaba muchos años enferma. Aun así, no era de esas personas que viven instaladas en la queja. Cada mañana, recién levantada, se regalaba un pequeño ritual: preparaba su taza de té con plena presencia.


Mientras el agua hervía, daba gracias a su cuerpo por estar ahí un día más. Al tomar la taza entre sus manos calientes, agradecía a sus manos por sostenerla, a su estómago por recibir y digerir, a su corazón por no faltar nunca y a su mente por acompañarla incluso en los días difíciles.


En realidad, no hacía nada extraordinario… pero sí algo profundamente poderoso: se había convertido en aliada de su propio cuerpo. Y el cuerpo, al sentirse escuchado, comenzó a responderle.


Con el tiempo, su salud frágil empezó a mejorar. Aun así, Ana nunca abandonó su ritual. Seguía repitiendo:
gracias, gracias, gracias,
y recordándole a su cuerpo cuánto lo amaba.



Incluso incorporó nuevas frases a su práctica:
Suelto y confío.
Lo siento. Perdóname. Gracias. Te amo.
Mi paz comienza en mí.


Lo hizo sin expectativas, sin exigir resultados. Hasta que un día lo comprendió con claridad:
cuando sanas por dentro, tu cuerpo aprende el camino… y camina contigo.
Sin saberlo había comenzado de forma intuitiva a practicar Ho'Oponopono.
¿Y tú, lo prácticas?

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).




jueves, 22 de enero de 2026

Sigo aquí

 


Abro los ojos: son las 3:33.
El ambiente de la habitación se siente pesado; mi respiración es helada. De mi nariz sale vapor, confirmando que sí, que la habitación está gélida, lo cual es extraño, pues es primavera.
La sensación es la de unos ojos clavados en mí. No me atrevo a moverme. Es más, me cubro con la sábana hasta la cabeza, cual escudo de caballero. Me parece sentir una respiración gélida, tal vez infrahumana, demasiado cerca. Por primera vez en muchos años, rezo y…
A mi lado estalla una risa cuasi metálica.


Reza, reza, si es que aún lo recuerdas… pero de poco te va a servir.


C
ierro los ojos lo más fuerte posible. Sigo cubierta con la sábana y no sé qué más hacer.
No me atrevo a mover ni un músculo, ni siquiera a parpadear. Pienso que tal vez, si no me muevo, esto desaparecerá. Pero no funciona. Ahora lo siento más cerca, casi encima de mi cuerpo. El aire se vuelve denso, no 
me deja respirar. En ese instante sé que no puedo huir.

¿Recuerdas? Aquel día hace 15 años en el río, cuando creías que te estabas ahogando… ¿Ya sabes quién soy? Ese día no parecía que me temieras tanto.


Lo siento a través de las sábanas: es frío, demasiado frío. No puedo respirar. El grito se queda atrapado en mi garganta. Siento que ya no puedo más. Entonces su mano se posa sobre mi torso…


—¡¡¡Riiing!!!

De pronto suena el despertador. El peso desaparece. Respiro con desesperación y agradezco que todo haya sido solo un sueño.
Más tarde, en el baño, mientras me visto para ir a trabajar, lo veo en el espejo: un profundo arañazo cruza mi espalda.
No fue un sueño.
Y ahora sé que eso sigue ahí.
Y me pregunto:

-¿Si rezar no funciona...?
El baño se vuelve frío de repente.
El vapor empaña el espejo y, lentamente, unas letras se dibujan en el cristal:
Sigo aquí.


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).


miércoles, 7 de enero de 2026

¿Por qué explotamos con quienes más amamos?

 ¿Por qué explotamos con quienes más amamos?




Porque no puedo gritar lo que pienso a mi jefe, ni hacerle una escena al cajero del súper por pasar mis productos cual coctelera a toda prisa y sin miramientos... así que… me hincho, sonrió, respiro hondo… ¡y zas! Justo cuando llegamos a casa, alguien me habla y lo que menos importa son sus palabras realmente: “¿Otra vez arroz para comer?, ¿No quedamos que hoy comprabas tu el pan?, ¿Quién saca el perro?” y ahí se desata el monstruo emocional que llevo escondiendo todo el día.

No es que quiera herirles, ¡al contrario! Es que como mi madre decía “la confianza da asco” realmente estoy con quien tengo la confianza de ser yo misma, versión sin filtro. Amor también es poder mostrar tu caos y saber que no te van a cambiar la cerradura; aunque muchas veces lo merezcamos, je, je, je.

Eso sí, después del drama viene el abrazo, la disculpa, el “perdón, fue un mal día”, y, para ser sinceros no era nada tan importante para explotar; solo llevaba demasiado tiempo sosteniendo la respiración. Es pues entonces cuando te das cuenta que explotas donde más amas. Pero no porque no ames, sino porque en esos momentos no te estás sosteniendo realmente.

Así que desde la conciencia puedes anticiparte y crear una guía de actuación interna un mapa para no explotar, para no herir, para no cerrarte, para responder, para poner límites, para abrirte con respeto.

¡y Sí! Aquí van algunos trucos emocionales (divertidos pero útiles) para no explotar con quienes más amamos:

🧠 Truco 1: El “soy una vaca”

¡Ja, ja, ja! Si, así como suena, piensa en una vaca tranquilamente en la pradera, pastando, respirando lentamente y rumiando sus pensamientos.

¿Vale la pena lanzar esa bomba emocional o solo necesitas un Kit-kat y una siesta?

🖖 Truco 2: El saludo vulcaniano

Piensa: “Amar no es gritar, es comunicar.” Y cuando sientas que vas a explotar, haz como los vulcanianos de Star Trek: levanta la mano mentalmente separando los dedos en forma de V, mantén la calma lógica y repite: "Larga vida y prosperidad." Tú puedes adaptar la frase a “Larga vida, en paz, sin gritos y en calma.”

🎬 Truco 3: esto es una película

Imagínate que realmente todo forma parte de una película. Esa frase que te molestó, ese gesto que tan desagradable, ese reproche que no merecías... todo lo ves como sentada en un cine. Esto te da la paz suficiente para decidir: ¿respondo como protagonista buena o como la villana o me pongo en modo dramático?

Truco 4: El poder del amor

Recuérdate: los demás no son mi saco de boxeo emocional. Son en realidad mi zona segura, mi refugio. Di en voz baja si hace falta: “No eres el enemigo, somos equipo.

Truco 5: Ho’Oponopono:

Utiliza las herramientas que ya conoces. Mentalmente, como un susurro, en voz alta, como quieras y puedas. Solo repite una y otra vez:
Lo siento, Gracias, Perdón, Te amo.
Limpia toda esa carga emocional que te está ahogando y suelta expectativas.
Antes de explotar:
Lo siento, Gracias, Perdón, Te amo.
Después de haber explotado:
Lo siento, Gracias, Perdón, Te amo.
No eliminarás el conflicto, pero si tu forma de percibirlo.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).

lunes, 5 de enero de 2026

Sé roca

 

¿Sabes? Llega un momento en la vida en el que comprendemos que cualquiera puede ser


grande, porque cualquiera puede amar y servir.


Yo lo entendí un día común, al salir de una reunión en la pequeña iglesia del pueblo. Me di cuenta de que mamá, en silencio, comenzó a recoger las sillas. En realidad, siempre lo hacía, pero no fue hasta ese día que comprendí la profundidad de aquel gesto sencillo, cargado de amor y desinterés. Nadie se lo agradecía; ni siquiera el pastor la mencionó alguna vez en el sermón.


Pero ese día fue distinto para mí. A través de su sonrisa —dirigida hacia mí, mientras me miraba con ternura y paciencia tras mi pequeña rabieta al notar que solo ella se quedaba— algo se abrió en mi interior. Aún no sé explicarlo del todo, pero fue su silencio amoroso el que me llevó a entender que son esos pequeños gestos los que sostienen los espacios y a las personas que vendrán después.


Desde ese día, sin preguntarle nada, en silencio y con amor, comencé a quedarme con ella a guardar las sillas. Hice mía su lección. Y así aprendí que:
Sigue adelante, incluso cuando no tengas un cargo importante ni un título que te respalde. La verdadera grandeza no siempre se ve, pero siempre está presente.


Sé roca y refugio en medio de las tormentas, porque aunque muchas veces no lo sepas, alguien sigue en pie únicamente porque encontró en ti un lugar seguro.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).


Sé hogar

  Con el tiempo, mi percepción del amor ha ido cambiando. De chica creía que un príncipe azul entraría en mi vida y sería feliz para siemp...