miércoles, 7 de enero de 2026

¿Por qué explotamos con quienes más amamos?

 ¿Por qué explotamos con quienes más amamos?




Porque no puedo gritar lo que pienso a mi jefe, ni hacerle una escena al cajero del súper por pasar mis productos cual coctelera a toda prisa y sin miramientos... así que… me hincho, sonrió, respiro hondo… ¡y zas! Justo cuando llegamos a casa, alguien me habla y lo que menos importa son sus palabras realmente: “¿Otra vez arroz para comer?, ¿No quedamos que hoy comprabas tu el pan?, ¿Quién saca el perro?” y ahí se desata el monstruo emocional que llevo escondiendo todo el día.

No es que quiera herirles, ¡al contrario! Es que como mi madre decía “la confianza da asco” realmente estoy con quien tengo la confianza de ser yo misma, versión sin filtro. Amor también es poder mostrar tu caos y saber que no te van a cambiar la cerradura; aunque muchas veces lo merezcamos, je, je, je.

Eso sí, después del drama viene el abrazo, la disculpa, el “perdón, fue un mal día”, y, para ser sinceros no era nada tan importante para explotar; solo llevaba demasiado tiempo sosteniendo la respiración. Es pues entonces cuando te das cuenta que explotas donde más amas. Pero no porque no ames, sino porque en esos momentos no te estás sosteniendo realmente.

Así que desde la conciencia puedes anticiparte y crear una guía de actuación interna un mapa para no explotar, para no herir, para no cerrarte, para responder, para poner límites, para abrirte con respeto.

¡y Sí! Aquí van algunos trucos emocionales (divertidos pero útiles) para no explotar con quienes más amamos:

🧠 Truco 1: El “soy una vaca”

¡Ja, ja, ja! Si, así como suena, piensa en una vaca tranquilamente en la pradera, pastando, respirando lentamente y rumiando sus pensamientos.

¿Vale la pena lanzar esa bomba emocional o solo necesitas un Kit-kat y una siesta?

🖖 Truco 2: El saludo vulcaniano

Piensa: “Amar no es gritar, es comunicar.” Y cuando sientas que vas a explotar, haz como los vulcanianos de Star Trek: levanta la mano mentalmente separando los dedos en forma de V, mantén la calma lógica y repite: "Larga vida y prosperidad." Tú puedes adaptar la frase a “Larga vida, en paz, sin gritos y en calma.”

🎬 Truco 3: esto es una película

Imagínate que realmente todo forma parte de una película. Esa frase que te molestó, ese gesto que tan desagradable, ese reproche que no merecías... todo lo ves como sentada en un cine. Esto te da la paz suficiente para decidir: ¿respondo como protagonista buena o como la villana o me pongo en modo dramático?

Truco 4: El poder del amor

Recuérdate: los demás no son mi saco de boxeo emocional. Son en realidad mi zona segura, mi refugio. Di en voz baja si hace falta: “No eres el enemigo, somos equipo.

Truco 5: Ho’Oponopono:

Utiliza las herramientas que ya conoces. Mentalmente, como un susurro, en voz alta, como quieras y puedas. Solo repite una y otra vez:
Lo siento, Gracias, Perdón, Te amo.
Limpia toda esa carga emocional que te está ahogando y suelta expectativas.
Antes de explotar:
Lo siento, Gracias, Perdón, Te amo.
Después de haber explotado:
Lo siento, Gracias, Perdón, Te amo.
No eliminarás el conflicto, pero si tu forma de percibirlo.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).

lunes, 5 de enero de 2026

Sé roca

 

¿Sabes? Llega un momento en la vida en el que comprendemos que cualquiera puede ser


grande, porque cualquiera puede amar y servir.


Yo lo entendí un día común, al salir de una reunión en la pequeña iglesia del pueblo. Me di cuenta de que mamá, en silencio, comenzó a recoger las sillas. En realidad, siempre lo hacía, pero no fue hasta ese día que comprendí la profundidad de aquel gesto sencillo, cargado de amor y desinterés. Nadie se lo agradecía; ni siquiera el pastor la mencionó alguna vez en el sermón.


Pero ese día fue distinto para mí. A través de su sonrisa —dirigida hacia mí, mientras me miraba con ternura y paciencia tras mi pequeña rabieta al notar que solo ella se quedaba— algo se abrió en mi interior. Aún no sé explicarlo del todo, pero fue su silencio amoroso el que me llevó a entender que son esos pequeños gestos los que sostienen los espacios y a las personas que vendrán después.


Desde ese día, sin preguntarle nada, en silencio y con amor, comencé a quedarme con ella a guardar las sillas. Hice mía su lección. Y así aprendí que:
Sigue adelante, incluso cuando no tengas un cargo importante ni un título que te respalde. La verdadera grandeza no siempre se ve, pero siempre está presente.


Sé roca y refugio en medio de las tormentas, porque aunque muchas veces no lo sepas, alguien sigue en pie únicamente porque encontró en ti un lugar seguro.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la
 Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).


miércoles, 31 de diciembre de 2025

Tita Águeda y su tesoro

 

Como cada Navidad estábamos en casa de la tita Águeda.


Siempre la recuerdo muy, muy viejecita ya, con manos arrugadas, largos dedos arropados por un anillo, preciosas gafas doradas y pendientes de perlas; siempre sentada en su sillón, con un pequeño cofre de terciopelo rojo a su lado. Era precioso, con adornos dorados que brillaban incluso con poca luz.

Para nosotros, niños al fin y al cabo, aquel cofre solo podía esconder un gran tesoro. Imaginábamos monedas de oro, joyas, riquezas increíbles.
Casi al final de su vida, una Navidad nos miró con una sonrisa traviesa y nos preguntó:
—¿Queréis que abra el tesoro?
Por supuesto dijimos que sí, tan emocionados que no podíamos contener el nerviosismo, incluso recuerdo que yo temblaba. Cuando lo abrió, la ilusión se nos cayó al suelo estrepitosamente . Dentro no había oro ni joyas. Había fotos antiguas, cartas amarillentas por el tiempo, dibujos nuestros de cuando éramos aún más pequeños...

Nos miramos mutuamente y directamente dirigimos nuestras infantiles y desconcertadas miradas hacia ella, desconcertados y le preguntamos por qué no guardaba cosas de valor.
Tita Águeda, con una paz que aún recuerdo, nos dijo que había aprendido que esas cosas con el paso del tiempo se rompen, se pierden y desaparecen. Que lo que nunca se rompe ni se pierde es el amor compartido, las lecciones vividas, los regalos hechos desde el corazón y la ayuda ofrecida a los demás.
Nos enseñó que las cosas materiales van y vienen, ellas no nos definen ni nos acompañan hasta el final. La verdadera riqueza se cultiva en la salud, la familia, el crecimiento interior y el servicio lleno de amor y entrega.
Y que la única moneda que nadie puede quitarnos es el bien que dejamos en otros: esa será huella que siga viva en el corazón de cada persona que tocamos.
Hoy, muchos años después, sigo acordándome de la tita Águeda… y de su verdadero tesoro.


Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).

lunes, 29 de septiembre de 2025

1 cocinero del José Mollá


TEXTO PUBLICADO EN: libro conmemorativo de los 50 años del José Mollá 
Antonio Catena Morillas, más conocido por los niños y las niñas como el Señor Antonio, fue el primer cocinero del José Mollá.

Recuerdo lo que nos contaba cuando entró por primera vez a la cocina de la escuela.

 “Era grandioso, la cocina era el sueño de cualquier cocinero (incluso hoy en día); no le faltaba detalle: neveras y congelador industrial; mueble calientaplatos; lavavajillas industrial; olla rápida industrial; vajilla y menaje nuevecito y reluciente… No sabía hacia dónde mirar. ¿Cómo rechazar estar en un trabajo soñado?”

Desde ese  momento sería el cocinero de un comedor escolar donde se cocinaba cada día para más de 100 personas, habiendo picos de casi 160 (solo niños, además de maestros).

EL comedor estaba estructurado en mesas de a 4 donde cada semana uno de los alumnos se encargaba de “todo” (poner y quitar la mesa, ver que sus compañeros comían y servir la comida).
En la cocina posteriormente le ayudaría una hija y su esposa.


Nunca negó nada a ningún niño, muchos nos escapábamos a la cocina durante el recreo; que era la hora que él estaba calentando la leche; para ver si nos daba un vaso de nata de esa leche que ya no existe je, je, je. Leche directa de la vaquería. Otras veces íbamos a ver si le sobraba algún flan de los que él hacía; caseros, ultradeliciosos y cargados de caramelo.

El señor Antonio no tenía horas para realizar su trabajo, pues le encantaba; siempre llegaba mucho antes de su hora. Recuerdo que Amparo la conserje abría a las 8,30 de la mañana y muchas veces antes de las 8 allí estaba él, aporreando la puerta para comenzar su jornada, pues estaba sufriendo por si algo no salía como a él le gustaba o no llegaba la compra a su hora y tenía que improvisar algo.

Preguntando a sus familiares por aquella época su hija me contaba esta anécdota:

-“Por aquel entonces el director del colegio (Don José María) era también el director del comedor y cada día acudía a supervisar el menú y ver qué cosas hacía falta comprar y/o encargar. Entonces siempre le decía:

-“Antonio ¿qué hace falta para comprar esta semana? Y ante la respuesta de lo que se necesitaba, él se ponía a calcular las cantidades necesarias para todos los comensales, calculadora en mano, mientras Antonio (que nunca pudo estudiar) lo calculaba de cabeza; ante la estupefacción del director las cantidades coincidían y siempre terminaban riendo.

Hoy en día que tenemos tanto ultraprocesados y donde ya apenas se cocina en los colegios (la comida ya viene preparada) puedo decir que aún añoro la comida de aquel comedor, donde se comía en armonía, variado, casero y con muchas risas de todos los que allí nos quedábamos.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).

viernes, 26 de septiembre de 2025

Susurros de otoño

 

Con suaves susurros el viento nos trae el otoño; trasformando el paisaje,
las hojas se desprenden suavemente de sus rama hasta el suelo en un baile hipnótico, llegando a cubrir la tierra con un manto dorado que nos recuerda cada año la importancia del soltar y de no apegarse a lo que ya nos sirve; pues así al soltar ese lastre, podremos utilizarlo como abono de las buenas nuevas que están por venir.

El cielo, las montañas y el mar se tiñen de ocres hermosos, colores cálidos que nos invitan a la introspección. Rojos que nos recuerdan que la vida se afronta con pasión.
Otoño, hermosa palabra; nos invita al recogimiento: a la nostalgia de lo que dejamos atrás, a la esperanza de lo que está por venir.

Si cierras los ojos y repites la palabra una y otra vez suena como una canción de cuna que nos anuncia que es hora de comenzar a recogernos en nuestro hogar y volver a creer en la magia del nuevo renacer.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).

DETECTA LAS MALAS VIBRAS:

 DETECTA LAS MALAS VIBRAS:

¿Te ha sucedido que estabas deseando llegar a casa para descansar, para descalzarte y repantigarse y olvidarte de todo y al llegar no has podido hacerlo pues notas que algo no está bien en casa y no sabes bien qué puede ser?

Y no, no necesariamente tiene que ver con problemas materiales y/o físicos, es algo como más profundo. Y es que la energía del lugar donde vives también influye en tu salud, estado de ánimo e incluso en la convivencia con el resto de personas que la habitan.

¿Cómo puedo saber si hay malas energías en mi casa?

·       Plantas tristes, que se marchitan y/o mueren, incluso aunque las cuides mucho.

·       Dolor físico, las personas que viven en allí suelen enfermar, estar tristes, apáticas… sin una razón aparente.

·       Ambiente pesado, se nota como una sensación de frío, olores raros, incluso como una pesadez en el ambiente, también se puede percibir la tristeza o incluso aunque la casa tenga muchas ventanas se ve apagada.

·       Es un lugar de conflictos, muchas discusiones trascurren a veces sin un motivo claro.

·       Las mascotas no están a gusto, se notan inquietas y nerviosas; a veces incluso asustadas.

·       Problemas para dormir, pesadillas frecuentes, cansancio extremo todo el día aunque se haya dormido lo suficiente.

·       Los electrodomésticos se estropean continuamente sin ninguna explicación. Se rompen muchos objetos a veces solo con rozarlos.

¡Ostras, a mi me pasa! ¿Qué puedo hacer?

Vamos a limpiar y armonizar la energía de este espacio.

·       Abre las ventanas y deja entrar la luz natural. Los lugares cerrados, oscuros, sin ventilación… son propicios para estancar la energía. “No tengo ventanas en este lugar concreto” Pues puedes colocar una campana y cada vez que entres al lugar hazla sonar, esto moviliza y purifica las energías.

·       Usa inciensos, sahumerios, hierbas como: palo santo, ruda, copal, sándalo… para purificar los ambientes. Muy importante la calidad del incienso, no todo lo que se vende es válido, acude a un herbolario, tienda esotérica de confianza y déjate aconsejar.

·       Coloca cristales y cuarzos como: amatista, cuarzo blanco, turmalina… para proteger y equilibrar el espacio. No todas las piedras sirven para lo mismo y además hay que limpiarlas, por lo que acude a un lugar como herbolario o tienda esotérica y déjate aconsejar sobre la piedra que mejor se adapta a ti y como limpiarla.

·       Orden y limpieza son imprescindibles. El desorden acumula energía estancada.

·       Escucha música suave, relajante, mantras… Yo tengo la costumbre de cuando salgo de casa dejo música con mantras para que limpien y purifiquen las energías de mi hogar mientras yo estoy fuera.

·       Enciende velas o velones para atraer paz, claridad, tranquilidad… No todos valen, muchos se hacen con derivados del petróleo o con grasas animales y esto lleva una semilla de muerte y sufrimiento lo que no lo hacen adecuado para nosotros. Busca siempre que sean vegetales o de cera de abeja.

·       Práctica Ho’Oponopono, el perdón y la gratitud son una excelente herramienta para limpiar energías.

·       Coloca plantas en casa y además de cuidarlas, háblales como a amigas, ellas ayudan a regenerar la energía del hogar. Además puedes usar:

o   Lengua de suegra: bloquea la negatividad.

o   Ruda: contra la envidia y el mal de ojo.

o   Bambú: equilibrio y prosperidad.

o   Lavanda: calma y serenidad

o   Áloe vera: protección y suerte.

o   Cactus: elimina malas vibras de aparatos electrónicos.

Y es que, RECUERDA tu casa, tu hogar, no es solo un lugar; es tu refugio, es donde debes de sentirte a salvo, descansado, donde te recargas, donde sientas que renuevas tu bienestar físico, emocional y espiritual.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).

lunes, 8 de septiembre de 2025

Dulcita la abejita

 

Un día Dulcita la abejita decidió dejar su colmena. Soñaba con conocer el mundo, buscar fama y alcanzar la felicidad.

Al principio, todo era emocionante y fascinante, pero con el paso del tiempo empezó a sentir un vacío: extrañaba a sus hermanas y la vida en el enjambre.

Un día, agotada y con el corazón lleno de dudas, salió de paseo y allí en aquel jardín encontró el polen más dulce que jamás había probado. Con él en sus alas, tomó valor y emprendió el camino de regreso a su hogar.

Pensaba que nadie la recibiría, que su partida les habría enfadado demasiado. Creía que así, al menos, tendría una excusa para no volver.

Pero al llegar, ocurrió algo inesperado: todo el enjambre salió a recibirla con alegría. Incluso la reina se adelantó y le dijo con ternura:

—Bienvenida, mi querida y pequeña Dulcita. Te hemos echado mucho de menos. La vida es demasiado corta para reproches. Si alguna vez necesitas buscar tu felicidad lejos, ve tranquila. Porque siempre que decidas regresar, aquí estaremos, esperándote.
Y allí todas las abejas se unieron en un cálido abrazo de amor y perdón.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0, Coach Solidario
Regente de la Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).

¿Por qué explotamos con quienes más amamos?

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